Sabor amargo en la boca: ¿cuáles son las causas?

Tener un sabor amargo en la boca puede ser una señal de que algo no algo no está funcionando correctamente en nuestro cuerpo. Entre las causas de dicha condición están la limpieza bucodental deficiente, el consumo de determinados fármacos y la existencia de ciertas enfermedades.
20 de agosto de 2016
sabor amargo en la boca

Una deficiente salud dental puede ser unas de las posibles causas que origina el sabor amargo en la boca | Teresa T. (CC by 2.0, Flickr)

Es probable que alguna que otra vez, sobre todo al despertarte por las mañanas, hayas notado un sabor amargo en la boca. Quizás también hayas tenido esta molestia de manera temporal tras comer. Si eres fumador, puede que durante minutos u horas notaras ese amargor en la boca hasta beber agua, comer algo o cepillarte los dientes.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué percibes ese sabor amargo en la boca? A continuación explicaremos cuáles son las causas más frecuentes por las que se produce.

Bacterias en la boca

En nuestra boca se alojan millones de bacterias, las cuales a diario combatimos a través del cepillado, el hilo dental y los enjuagues bucales. Una mala higiene bucodental puede propiciar la acumulación excesiva de bacterias en las encías y los dientes y dar lugar a las caries y la gingivitis.

La enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis) suele cursar con sangrado de encías, generando sabor amargo y halitosis.

Dispepsia

Una de las manifestaciones de la mala digestión o la indigestión es el sabor amargo en la boca. No es complicado saber si este es el motivo de tu malestar, puesto que la dispepsia suele venir acompañada de otras incómodas molestias: gases o flatulencia, acidez y ardor estomacal, dolor de estómago, diarrea o estreñimiento, vómitos… Uno de los principales factores a los que se debe la dispepsia son los hábitos dietéticos o alimenticios.

Reflujo gastroesofágico

En condiciones normales, el esfínter esofágico inferior impide el paso del contenido del estómago hacia el esófago. Cuando esta especie de válvula o barrera muscular se relaja o se altera de manera inadecuada, el contenido gástrico pasa al esófago, irritando la mucosa y provocando varios síntomas, entre los que se encuentra el sabor amargo en la boca. Es lo que se conoce con el término «reflujo gastroesofágico».

Enfermedades hepáticas

En otras ocasiones hemos hablado del papel tan crucial que juega el hígado en nuestro cuerpo, puesto que se encarga de tres funciones vitales para el organismo: desintoxicación, síntesis y almacenamiento. Para preservar la función hepática, es fundamental cuidar la alimentación y seguir una dieta saludable.

Además de la acidez, la sensación de pesadez de estómago tras la ingesta de alimento y la alteración en el color de las heces, la boca amarga es uno de los síntomas que pueden avisarnos de que el hígado no funciona bien. Las personas con hígado graso, hepatitis, cirrosis e ictericia, entre otros trastornos hepáticos, son propensas a tener ese sabor amargo en la boca.

Sinusitis

Se denomina sinusitis a la inflamación de la membrana mucosa que reviste los senos paranasales, la cual puede ser causada por hongos, bacterias o virus. Dicha condición puede provocar que los orificios nasales se bloqueen y se llenen de moco, y que este se acumule y descienda hacia la garganta dificultando el acto de tragar y provocando sabor amargo en la boca.

Más causas del sabor amargo en la boca

El sabor amargo en la boca puede asociarse a los cambios o alteraciones hormonales durante la menstruación y el embarazo. Las personas que sufren diabetes, insuficiencia renal o cáncer también podrían desarrollar ese sabor amargo en la boca. Además, ciertos medicamentos (antibióticos, antidepresivos, suplementos vitamínicos…) pueden causar amargor en la boca como efecto secundario.

Por último, mencionar que es posible que en situaciones de estrés la boca se seque tanto que aparezca el citado sabor amargo.

Cuándo visitar al médico

Tanto cuando ese sabor desagradable aparece de forma puntual como cuando se mantiene en el tiempo o se da con frecuencia, es recomendable consultar con un profesional de la salud para descartar la existencia de alguna enfermedad que pueda estar provocando ese síntoma y tratarla adecuadamente. Conviene prestar atención a esas señales que el propio cuerpo nos envía, puesto que podrían estarnos alertando de que algo no marcha bien o de algún problema de salud.

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