Ácido úrico y tomate

El tomate no es tan malo para la hiperuricemia o los niveles altos de ácido úrico como afirma la creencia popular, aunque tiene relación, tal y como señalan estudios científicos. El tomate no es uno de los alimentos con mayor contenido en purinas, por lo que no es necesario eliminarlo de la dieta para la hiperuricemia. Las personas con dicha condición pueden consumir tomate sin caer en excesos ni tomarlo a diario.
1 de junio de 2016
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ácido úrico y tomate

Consumido con moderación, el tomate dentro de una dieta variada tiene relación pero no afecta en demasía al ácido úrico | Susanne N. (CC by 2.0, Flickr)

¿Cuántas veces has escuchado que «el tomate es malo para el ácido úrico»? Seguro que muchas. ¿Estamos ante otras de esas creencias populares sin ningún fundamento? ¿Se trata de una teoría que se ha ido extendiendo con los años pero que en la actualidad se considera obsoleta? ¿Pueden o no pueden comer tomates las personas con hiperuricemia?

Antes de despejar la incógnita, deberíamos explicar de manera concisa y breve qué es el ácido úrico. El ácido úrico es un compuesto químico que el organismo genera como producto final de la degradación de unas sustancias llamadas purinas. El exceso de ácido úrico en la sangre o los niveles altos de ácido úrico es lo se conoce como hiperuricemia y se asocia con la aparición de gota y cálculos renales. La incapacidad del riñón de eliminar el exceso de ácido úrico y el aumento en la producción y el consumo de purinas constituyen dos de las principales causas de la hiperuricemia.

¿El tomate sube el ácido úrico?

Suprimir o eliminar el tomate de la dieta es una de las recomendaciones generalizas para las personas con niveles altos de ácido úrico o hiperuricemia. El tomate es una fruta que se usa como hortaliza, pero su contenido en fructosa es mayor que el de estas. He ahí la razón por la que su consumo se desaconseja en algunas dietas para la hiperuricemia.

El tomate no contiene un nivel significativo de purinas, sin embargo, según apuntan diversas investigaciones científicas, existen efectos negativos en la hiperuricemia. No obstante, los beneficios salutíferos que brinda su consumo se consideran mucho mayores que la pequeña cantidad de purinas que aporta el tomate. Esto significa que las personas con dicha condición no tienen por qué dejar de comer tomate.

En síntesis, no es necesario suspender por completo la ingesta de tomate como habitualmente ha ocurrido por falsos mitos o creencias erróneas, siempre y cuando no sea excesiva ni diaria.

Alimentos prohibidos en caso de hiperuricemia

Al contrario de lo que suele pensar, los expertos en reumatología señalan que en una dieta para el control del ácido úrico no hay alimentos prohibidos, sino limitados. Lo importante es mantener un adecuado equilibrio en la dieta para evitar las bajadas o subidas bruscas de ácido úrico en sangre. Más que tachar alimentos o ponerles la etiqueta de “malos”, se debe prestar atención a las cantidades.

Los alimentos ricos en purina que elevan los niveles de ácido úrico y que por tanto, han de evitar o limitar las personas con hiperuricemia son los siguientes: carnes rojas y vísceras (ternera, buey, hígado, riñones, corazón…), embutidos, mariscos (gambas, langostinos, mejillones, ostras…), pescados azules (sardinas, atún, salmón…) y legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…).

Además, se debe moderar la ingesta de azúcares añadidos (fructosa de las bebidas con gas, galletas, dulces, golosinas…) y de alcohol, especialmente la cerveza, ya que contribuyen a que aumenten los niveles de ácido úrico en sangre.

Propiedades del tomate

Además de un ingrediente indispensable en la cocina, el tomate es un poderoso aliado de la salud. Esta fruta de sabor ligeramente dulzón está llena de minerales (potasio, fósforo…), vitaminas (C, E provitamina A y vitaminas del grupo B) y sustancias antioxidantes con capacidad para proteger el organismo de diversas enfermedades.

Es fuente de licopeno, pigmento responsable de su llamativo color rojo brillante, el cual se asocia con una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer. Asimismo, los fitoesteroles presentes en la composición del tomate ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre. Mencionar también que se trata de un alimento con bajo contenido energético: en 100 gramos de tomate hay apenas 20 calorías.

En Muy en forma | Síntomas del ácido úrico

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