Yogures caseros

Preparar yogur sin yogurtera no tiene ningún secreto. Basta con mezclar un litro de leche con un yogur y añadir, opcionalmente, un par de cucharadas de leche en polvo para darle consistencia
5 de marzo de 2013
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Hacer yogur sin yogurtera es más sencillo de lo que parece | Mellowynk

Si recorres los pasillos de los supermercados en busca de un yogur que no contenga azúcar, ni gelatina, ni colorantes ni otros aditivos “sospechosos”, lo más probable es que regreses a casa con las manos vacías. Es más, ni son tan light como nos quieren vender ni están libres de edulcorantes artificiales tan polémicos y –presuntamente– dañinos como el aspartamo.

Preparar yogur en casa es muy fácil y sale mucho más rentable que comprarlo hecho. No es imprescindible tener una yogurtera eléctrica para hacer yogures naturales, de sabores, cremosos o incluso de soja. Pero entonces, ¿cómo consigo concentrar las proteínas y que el yogur tenga una textura firme? La elaboración del yogur es bastante sencilla, podrás comprobarlo siguiendo esta receta base que sirve para preparar cualquier yogur e ir introduciendo variaciones en función de vuestros gustos.

Ingredientes

Un litro de leche entera, semidesnatada o descremada (puede ser de vaca, cabra o de oveja), un yogur natural (sin azúcar) y dos o tres cucharadas de leche en polvo (opcional).

Preparación

Lo único que tendrás que hacer es mezclar la leche con el yogur natural y, opcionalmente, la leche en polvo, y luego dejar que fermente durante unas 8 horas en un lugar cálido. ¿Eso es todo? Sí, no hay secretos. Cuando vayamos a preparar yogur sin yogurtera debemos partir de leche tibia a una temperatura de unos 45 grados centígrados para no destruir las bacterias, ya que de lo contrario no conseguiremos hacer yogur.

Colocando la mezcla de leche y yogur cerca de una fuente de calor, lograremos la consistencia perfecta. Podemos meter los tarros o el envase en el que hayamos preparado el yogur en el horno, previamente calentado y apagado, entre 8 y 10 horas para así aprovechar el calor residual. Los yogures se conservan en el frigorífico durante unos diez días de manera aproximada.

A partir de esta receta puedes hacer tus propias modificaciones añadiendo los ingredientes que te apetezcan: cacao, azúcar avainillada, gotas de chocolate, pasas, orejones, canela, galletas, mermeladas de sabores, café soluble… Si prefieres un yogur dulce que no contenga azúcar, procura añadir a la leche el edulcorante o endulzante natural que utilices a menudo. Para conseguir yogures más cremosos debes sustituir una parte de la leche por nata, lo cual implica un incremento calórico considerable.

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