Vitaminas del melón

El melón es una fruta que se caracteriza por su gran aporte de vitaminas y escaso valor calórico. Es ideal para hidratarnos en los meses más calurosos del año, no engorda y está cargado de antioxidantes beneficiosos para nuestra salud. Ayuda a combatir la retención de líquidos y tiene cabida en la dieta de los diabéticos
8 de junio de 2015
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Refrescante, delicioso y cargado de vitaminas; así es el melón | Aotaro

El melón no falta en la nevera en verano, durante los meses en los que optamos por alimentos y bebidas refrescantes para combatir el calor. El melón se caracteriza por su escaso aporte de calorías y gran contenido en vitaminas, puesto que es una excelente fuente de vitamina C y betacaroteno, que se transforma en vitamina A en el organismo.

Lo que llama la atención a primera vista de esta fruta es su gran tamaño, ya que puede llegar a pesar hasta 4 kilos. Recuerda a un balón de rugby por su forma ovalada, aunque en función de la variedad de la que se trate puede ser completamente redondo y de colores que van desde el verde hasta el amarillo o el blanco.

Rico en antioxidantes e ideal para adelgazar

Alrededor del 80% de la composición del melón es agua; el resto, carbohidratos simples. Por tanto, a pesar de su dulzura, el melón es un alimento ligero y de bajo valor energético: cada 100 gramos de melón contienen alrededor de 50 calorías. Constituye un snack poco calórico que se puede incluir en las dietas de adelgazamiento sin peligro de engordar.

Comer un trozo de melón es una manera de satisfacer el antojo goloso hacia las galletas, el chocolate y otros alimentos dulces poco saludables. Pero no solo ayuda a controlar el peso corporal, sino que ofrece un buen número de nutrientes que lo convierten en una fruta con múltiples propiedades y beneficios para la salud.

Y  es que además de importantes dosis de provitamina A (betacaroteno) y vitamina C, ambas con poderosa acción antioxidante, el melón aporta potasio y magnesio. De hecho, actúa como diurético y ayuda a combatir la retención de líquidos y la hipertensión arterial. La abundante presencia de betacaroteno hace que el consumo de melón se relacione con un menor riesgo de patologías cardiovasculares, degenerativas y cáncer.

Dada su riqueza vitamínica, comer melón durante la temporada estival permite calmar la sed, hidratar el organismo y reforzar el sistema inmune para hacer frente a los agentes patógenos que lo atacan. Ni el exceso de calorías ni de azúcares puede privarnos de disfrutar de la dulzura del melón, puesto que no engorda y también es apto para personas diabéticas.

Melón, la fruta estrella del verano

Aunque existen muchas maneras distintas de consumir melón, es común comerlo cortado en rodajas, relleno o acompañado de jamón. Además, se suele combinar con otras frutas y vegetales para preparar macedonias y ensaladas.

El melón le da un toque exótico y refrescante a entrantes y platos principales a base de carnes magras, quesos o embutidos, sabores que suaviza y contrarresta con su exquisito dulzor. Los helados y granizados de melón son una auténtica delicia, y solo hay que triturar su pulpa para prepararlos.

Hacer bolitas de melón con una cuchara vaciadora y servirlas con yogur natural es una excelente recurso para refrescarse en verano.

¿Conoces alguna receta más con el melón entre los ingredientes?

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