Vitaminas durante el embarazo

¿Qué vitaminas se deben tomar durante el embarazo? El ácido fólico, las vitaminas B12, B6 y C y minerales como el yodo juegan un papel fundamental en el desarrollo correcto del embarazo, dado que puede ayudar a reducir el riesgo de anomalías congénitas. Solo convendría suplementar la vitamina B12 en caso de llevar una dieta vegetariana estricta
4 de agosto de 2013
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Los expertos recomiendan a las gestantes consumir 600 microgramos de ácido fólico a diario | Big (CC by 2.0, Flickr)

¿Debo tomar suplementos vitamínicos en el período de gestación?”. “¿Qué vitaminas son esenciales durante el embarazo?”. Teóricamente, una dieta saludable y variada debería aportar todos nutrientes que la futura mamá y el bebé necesitan. Sin embargo, la mayoría de mujeres embarazadas toman vitaminas prenatales con el fin de prevenir complicaciones a causa de una deficiencia nutricional. Es como una póliza de seguro que garantiza que consumes la cantidad adecuada de nutrientes durante el embarazo. Aun así, es conveniente recalcar que no se deben consumir suplementos de vitaminas o complejos multivitamínicos que no hayan sido prescritos por el ginecólogo o la matrona.

El ácido fólico constituye uno de los pilares básicos de alimentación de las embarazadas, puesto que contribuye al correcto desarrollo del bebé. Los expertos recomiendan tomar un suplemento de ácido fólico (o vitamina B9) antes de quedar en estado y durante las primeras semanas del embarazo. El déficit de ácido fólico o folato incrementa el riesgo de parto prematuro, bajo peso del bebé al nacer y anomalías congénitas en el cerebro y la médula espinal.

El ácido fólico es fundamental en la alimentación de una mujer embarazada

Con respecto a la vitamina B12, solo sería necesario suplementar si se sigue una dieta vegetariana estricta, dado que se obtiene principalmente de los productos de origen animal.

La vitamina B6 puede ayudar a reducir molestias tan frecuentes en el embarazo como las náuseas y los vómitos. La encontramos en carnes, plátanos, huevos, pescados y avena, entre otros alimentos.

Además de funcionar como antioxidante natural y contribuir a la prevención de infecciones, la vitamina C facilita la absorción de hierro –imprescindible en el transcurso del embarazo– y evita la aparición de anemia ferropénica. Los cítricos, el pimiento verde, el perejil y el brócoli son alimentos ricos en vitamina C.

Solo convendría suplementar la vitamina B12 en caso de llevar una dieta vegetariana estricta

Las vitaminas de los complejos A, E y D favorecen la formación de los tejidos y la mineralización de los huesos, mientras que la tiamina y riboflavina ayudan al organismo a obtener energía de los alimentos que comes. Los granos integrales, las legumbres y el hígado contienen vitaminas B1 (tiamina) y B2 (riboflavina).

Dejando a un lado las vitaminas, en cuanto al yodo, su carencia afecta directamente al metabolismo de la glándula tiroides. El déficit de este mineral de relaciona con abortos, prematuridad, mortalidad perinatal y retraso mental o daños cerebrales irreversibles en los niños. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una mujer embarazada necesita hasta un 66% más de yodo. Algunos de los alimentos ricos en yodo son, sin contar la sal yodada, los pescados y mariscos (almejas, langostinos, gambas, bacalao…), el ajo, las legumbres (habras, frijoles y soja) y algunas frutas (piña, moras y fresas).

En Muy en forma | Alimentación en el embarazo

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