Verduras para niños, fundamentales

Las verduras son fundamentales para los niños. Enseñarles desde pequeños cuáles son las propiedades y beneficios de los vegetales nos permitirá que las acepten y las coman
21 de mayo de 2014
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Es importante educar nutricionalmente a los niños para que coman verduras y conozcan sus beneficios para la salud | Stuart R.

Todos conocemos la importancia que tienen las verduras en una dieta sana y equilibrada. Sin embargo, es habitual que los niños se muestren reacios y esquivos a la hora de comer determinados alimentos.

Muchas veces es complicado conseguir que se acaben un plato en el que haya verduras y se hace impensable que sean ellos mismos los que nos pidan comer zanahorias, calabacines, pimientos o cualquier otro tipo de hortaliza. No obstante, hay varios trucos que nos ayudarán a que nuestros hijos acepten comer vegetales, tal y como hacen con cualquier otro alimento.

Verduras, un juego de niños

Lo bueno que tienen las verduras es su llamativo color. Y precisamente esta cualidad es la que podemos aprovechar para que nuestros hijos empiecen a interesarse por ellas. Si decoramos el plato con los vegetales de manera atractiva (con caras, formas, dibujos…), los niños relacionarán estos alimentos con algo divertido y prestarán más atención al dibujo que a al rechazo que sienten por ellas. También podemos optar por cambiar su nombre por el de superhéroes o incluso asignarles superpoderes.

Asimismo, podemos jugar con las texturas y las formas de las verduras. Fuera del horario de comidas podemos enseñarles a través de juegos las diferencias entre cada uno de los productos. Lo más importante es que lo vean como un juego divertido y ameno para que puedan olvidar que se trata de aquella comida que no les gusta.

Es importante que los niños se familiaricen con las hortalizas, legumbres y vegetales en general, ya que de esta manera se acostumbrarán a ellas y las verán parte natural de sus comidas. Ir al mercado juntos e involucrar al niño en la compra de verduras es una buena manera de conseguirlo.

Otra forma de que los peques vean como algo cotidiano estos alimentos es que nos ayuden a hacer la comida. Cocinar juntos recetas divertidas como postres dulces con verduras es un excelente modo de pasar un rato agradable con nuestros hijos y de demostrarles que las hortalizas son buenas, sanas y ¡están riquísimas!

También podemos sembrar juntos alguna verdura en algún tiesto o maceta de casa. Regándolas, cuidándolas, viéndolas crecer y recogiéndolas se habituarán a su presencia, lo que contribuirán a que disminuya su aversión a comérselas. Además, posteriormente podemos emplear lo que hayamos recogido para preparar algún plato junto a nuestros hijos, que habrán sido partícipes de todo el proceso por el que pasa una hortaliza desde que nace hasta que llega a nuestro plato.

Predicar con el ejemplo

Es imprescindible que nosotros seamos un buen ejemplo para los niños. No sirve de nada inventarnos juegos, platos divertidos o pasarnos horas cocinando con ellos si a la hora de comer no predicamos con lo que estamos intentando inculcarles y comemos cualquier otro plato que no contenga verduras.

Los niños tienden a imitar el ejemplo de sus progenitores, por lo que si deseamos que nuestro hijo crezca de manera saludable, deberemos comer lo mismo que ellos. Además, ¡también será beneficioso para nuestra salud!

Lo que no hay que hacer

Sin embargo, hay varias acciones que perjudican a la hora de que los niños acepten las verduras en sus comidas diarias. Una de ellas es esconder o camuflar las verduras en las comidas, ya que con ello haremos que parezca que estos alimentos son algo malo o desagradable, justo lo contrario de lo que queremos conseguir.

Tampoco debemos premiar a nuestros hijos por comer verduras. La típica frase “si te comes las verduras, podrás ver la tele” solo funciona a corto plazo y nuestro objetivo es que se habitúen a comerlas y que las acepten como un alimento más en su dieta diaria.

En Muy en forma | ¿Niños vegetarianos?

Un comentario
  1. Publicado el 7 octubre, 2016 a las 00:29 | Enlace

    Hay que ver lo difícil que es a veces que los niños coman verduras. Los consejos que nos propones son muy buenos. Yo tengo un truco y es la regla de un sólo bocado, y es que el niño tiene que probar aunque sea un bocado de lo que toca comer y no le gusta. Con el tiempo irá tolerando más sabores diferentes. Un saludo y gracias por el post 🙂

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