Trucos para moderar el consumo de golosinas en niños

Te damos algunos consejos que pueden ayudarte a controlar o moderar el consumo de piruletas, caramelos, gominolas y otras chuches que gustan tanto a los peques de la casa
15 de octubre de 2013
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No premies a los peques con golosinas y chuches, pero tampoco las prohíbas en casa | Kelly M.

Se suele decir que una golosina o una “chuche” a diario no hace ningún daño, pero ya sabemos cuál es el fantasma que se esconde detrás de estas delicias: el azúcar.

Por lo general, a los peques les encantan las gominolas, los caramelos, las piruletas, las chocolatinas y otros dulces, por lo que no siempre es fácil controlar o moderar el consumo de golosinas en los niños. Se tiran al suelo, patalean, lloran y gritan sin parar hasta conseguir que les compren chuches. Con los berrinches y pataletas los niños buscan tocar la fibra sensible de los padres y salirse con la suya.

Esta actitud impertinente de los reyes de la casa, más si tiene lugar en espacios públicos, puede hacer perder los nervios a muchos progenitores. Por ello, te ofrecemos algunos consejos o pequeños trucos que te ayudarán a controlar la ingesta de golosinas de los pequeños.

El primero y más importante es no premiar a los niños con chucherías y golosinas, puesto que acabarán asociando chuches con premio y, por tanto, sobrevalorando un tipo de alimento poco o nada saludable.

Tampoco es cuestión de prohibir radicalmente las chuches en casa, ya que esta medida aumentará el deseo de consumirlas. En lugar de negarte en rotundo cuando te las pidan, explica y argumenta las consecuencias del abuso o la ingesta excesiva de golosinas. Aclara que las chuches son malas en grandes cantidades porque pueden provocar caries, ansiedad y trastornos digestivos, así como perjudicar su crecimiento y estado de salud en general.

De este modo, incrementaremos las posibilidades de reducir la ingesta de golosinas en los peques. Puedes incluir chuches puntualmente en su dieta, pero no conviene tener un gran surtido en la despensa. Hay que evitar poner a disposición de los niños una gran variedad de golosinas, dado que esto incentiva el consumo. Basta con comprar de vez en cuando su golosina preferida, pero no en grandes cantidades.

Además, procuraremos no boicotear con golosinas. No caigas en el error de ofrecer golosinas por buen comportamiento o en amenazar con no darles chuches si no se comen la merienda o la cena. Con ello solo conseguiremos incrementar el deseo por aquello que los peques consideran una recompensa. Como las golosinas son una gran tentación tanto para los niños como para los adultos, predica con el ejemplo. Si los mayores no comemos golosinas diariamente, los peques, que imitan nuestras conductas (tanto buenas como malas), tampoco lo harán.

Con el fin de fomentar buenos hábitos alimenticios en los niños, insistiremos en no darle a las golosinas un valor superior o inferior al que tiene cualquier otro alimento. No debemos convertir las chuches en un premio o un castigo, sino conversar acerca del abuso de las golosinas, su valor nutritivo casi nulo y los efectos negativos que producen para así moderar o reducir el consumo de golosinas de los peques.

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