Transaminasas

Son muchos los trastornos que pueden afectar al hígado y provocar la subida de transaminasas. No obstante, en ocasiones, un análisis de sangre puede revelar transaminasas altas sin existir patología de base
30 de Octubre de 2014
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Con un simple análisis de sangre es posible conocer el nivel de transaminasas | Muyenforma.com

Una de las pruebas más frecuentes en laboratorio que los médicos solicitan para valorar la función del hígado son las transaminasas, también llamadas aminotransferasas. De hecho, la alteración de las transaminasas es un problema frecuente que suele detectarse de manera casual o accidental en una analítica de sangre en pacientes que no presentan síntomas de enfermedad hepática o biliar. En la mayoría de casos, las personas afectadas desconocen que tienen las transaminasas elevadas hasta que no se realizan chequeos, revisiones médicas rutinarias, estudios preoperatorios, donaciones sanguíneas…

¿Qué son las transaminasas?

Las transaminasas son enzimas que desempeñan una función metabólica en el interior de las células, de ahí que estén presentes en el hígado, en los tejidos de muchos otros órganos y, en menor proporción, en los glóbulos rojos y los músculos estriados. Básicamente, la concentración de transaminasas en la sangre refleja la actividad del hígado y del corazón, por lo que, junto a otros indicadores, se utilizan en clínica para confirmar el diagnóstico de infarto agudo de miocardio, enfermedades hepáticas o musculares.

Contar con niveles altos de transaminasas no siempre indica que exista una anomalía, puesto que es necesario realizar pruebas o análisis complementarios que permitan evaluar la actividad hepática. Por lo tanto, el médico confirmará el diagnóstico confrontando los resultados del análisis de sangre –y de otras pruebas– con la anamnesis o entrevista al paciente. Ciertos fármacos, tales como los anticonceptivos orales y antiepilépticos, pueden alterar los niveles de transaminasas.

Transaminasas altas: causas y síntomas

La elevación de las transaminasas obedece a distintas causas, las cuales podemos diferenciar en dos grupos de acuerdo a si están o no directamente relacionadas con el hígado: causas hepáticas y causas extrahepáticas. Las primeras hacen referencia al consumo excesivo de alcohol, hepatitis vírica, hígado graso, enfermedad de Wilson, etc., mientras que el segundo grupo abarca la enfermedad celiaca, las miopatías, el ejercicio intenso o los esfuerzos musculares, obstrucciones graves de las vías biliares… En ocasiones, el aumento de las transaminasas permite detectar precozmente alteraciones en órganos como el riñón, el intestino y la glándula tiroides.

Las transaminasas elevadas suelen estar acompañadas de algunos de los síntomas de la hepatitis aguda: malestar general, molestias estomacales e ictericia o coloración amarillenta de la piel. En cualquier caso, el médico que solicitó la analítica orientará al paciente en el diagnóstico y realizará las exploraciones oportunas para dar con las causas y establecer si precisa tratamiento.

La disminución del nivel de transaminasas en la sangre o las transaminas bajas se pueden dar durante el embarazo y en caso de deficiencia de vitamina B6.

Valores normales

Aunque los valores de las transaminasas pueden variar en función del laboratorio donde se realice la analítica sanguínea, los valores normales de la enzima GOT-ALT (transaminasa glutamicopirúvica o alanina aminotransferasa) se sitúan entre 0 y 37 U/L; la GPT-AST (glutámico-oxalacétina o aspartato aminotransferasa), entre 0 y 41 U/L; y la transaminasa GGT, entre 0 y 50 U/L.

¿Cómo bajar las transaminasas?

En caso de que se descubra una alteración en los análisis de sangre que consiste en el aumento, por encima de los valores normales, de las transaminasas y no exista patología que requiera ser tratada, es posible bajar las transaminasas siguiendo una serie de consejos básicos. Es importante recordar que el hígado es la fábrica química del organismo, y que suele alterarse por la alimentación y otros hábitos nocivos.

A la hora de proteger el hígado y evitar así una alteración de las transaminasas, se debe suprimir o restringir el consumo de bebidas alcohólicas y de alimentos muy grasos o procesados, así como de los productos azucarados y con mucha sal. Es bueno beber agua en abundancia para que el hígado metabolice mejor las grasas y las elimine.

También pueden resultar útiles las infusiones depurativas de diente de león o cardo mariano, el cual estimula el crecimiento de células hepáticas nuevas. Entre los alimentos beneficiosos para las patologías hepáticas o que cuidan el hígado, cabe destacar la alcachofa.

No olvides que el médico siempre tendrá la última palabra y dará a cada paciente las recomendaciones adecuadas para bajar las transaminasas.

En Muy en forma | Hígado graso: consejos nutricionales

Un comentario
  1. Maria del Carmen
    Publicado el 13 Julio, 2016 a las 17:05 | Enlace

    Es grave tener altas las transaminasas?

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