Tanorexia, la adicción a tomar el sol

La tanorexia es una obsesión que padecen algunas personas por estar bronceadas, por estar morenas, ya sea al aire libre mediante baños de sol o sirviéndose de rayos UVA
19 de julio de 2012
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Tanorexia

Si no se trata adecuadamente, la tanorexia podría desencadenar en graves problemas de salud | Daniela E.

La tanorexia hace referencia a la obsesión que padecen algunas personas por estar bronceados, por estar “morenos”, ya sea al aire libre mediante baños de sol o sirviéndose de rayos UVA. Los que sufren este trastorno sólo desean oscurecer a toda costa su tono de piel.

Al igual que quienes padecen anorexia nunca se ven lo suficientemente delgados, las personas que sufren este trastorno tampoco están contentos nunca con su tono de piel, viéndose pálidos continuamente, aunque a los ojos de personas no tanoréxicas su piel esté bronceada más allá de lo normal. Para satisfacer esta necesidad de bronceado continuo, intercalan los baños de sol en la playa o la piscina con las visitas a los centros de estética donde reciben sesiones de rayos UVA. Cualquier cosa antes que lucir pálidos.

La tanorexia es un trastorno psicológico que puede afectar a ambos sexos, pero, sobre todo, tiene una mayor incidencia en mujeres de entre 17 y 35 años, las cuales no están a gusto con su aspecto físico.

Al parecer, el término tanorexia tiene su origen en los dermatólogos estadounidenses. Hace mención a un tipo de pacientes que acudían a las consultas presentando lesiones causadas por rayos ultravioleta, pero que, aun así, continuaban exponiéndose a estos.

Según la opinión de algunos psiquiatras, la tanorexia se basa en una necesidad desmesurada y totalmente irracional por lucir una piel bronceada, aunque los resultados a veces sean poco atractivos y puedan poner en riesgo la propia salud.

Para estas personas, el no conseguir un tono de piel suficientemente oscuro puede provocar episodios de angustia e incluso les genera sentimientos de culpabilidad.

Estudios realizados por médicos estadounidenses revelan que para un tanoréxico, el no recebir su dosis habitual de rayos ultravioleta, puede desencadenar síntomas muy parecidos al síndrome de abstinencia que provocan las drogas. Y la causa es que los rayos UVA provocan la producción de endorfinas, sustancias químicas segregadas por nuestro cerebro que producen euforia y minimizan el dolor.

Lo realmente peligroso es que la mayoría de los tanoréxicos no son conscientes de que sufren un trastorno psicológico, por lo que nunca acudirán a un dermatólogo o psicólogo con este problema, sino que sus visitas al médico estarán relacionadas con las lesiones en la piel, tales como quemaduras, verrugas, lunares que cambian de color y/o tamaño, etc.

El principal enemigo de estas personas no es ya sólo el envejecimiento prematuro de la piel, sino la proliferación de melanomas que se viene dando durante los últimos veinte años.

Los baños de sol con precaución pueden ser muy favorables para nuestro organismo, ya que, por ejemplo, activan la producción de serotonina (sustancia que produce el cerebro y es una de las causantes de la sensación de bienestar y relajación que experimentamos) y de vitamina D (ideal para el sistema inmunológico).

Así que este verano tomemos el sol con moderación, evitando la franja horaria entre las 12 y las 15 horas, sin olvidarnos de beber agua para hidratarnos y utilizar una protección solar adecuada. Conseguiremos un bonito bronceado, y lo que es más importante, sin poner en riesgo la salud de nuestra piel, el órgano de mayor tamaño que poseemos.

En Muy en forma | Alimentos que favorecen el bronceado

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