'Stevia' y diabetes

Según apuntan los estudios realizados hasta la fecha, la stevia no aumenta el azúcar en sangre y puede ser una opción válida para las personas que padecen diabetes
17 de marzo de 2015
stevia y diabetes

La ‘stevia’, una planta apta para personas que padecen diabetes | Forest and Kim S.

Mencionar la stevia a los desconocedores de los endulzantes más saludables es como hablar en otro idioma, por lo que es posible que respondan con una mirada extraña o intrigante. La stevia se presenta como una alternativa natural al azúcar: se le atribuyen numerosas propiedades medicinales y no aporta calorías ni aumenta los niveles de glucosa en sangre.

La planta de la stevia, nativa de Latinoamérica, ha sido utilizada durante siglos con fines terapéuticos y como edulcorante. En la actualidad, forma parte de una amplia gama de alimentos y bebidas que se encuentran en los supermercados de los países más desarrollados. Ser de original natural y tener múltiples propiedades beneficiosas para la salud la convierten en un edulcorante casi milagroso que las grandes compañías emplean como reclamo para incrementar las ventas y dar a conocer sus nuevos productos endulzados con ella: yogures, mermeladas, zumos de frutas o postres, entre otros alimentos que pueden conformar la dieta de los diabéticos.

Stevia, el edulcorante que no eleva el azúcar

La stevia ha sido aprobada en Europa y cuenta con una valoración positiva de la EFSA, la máxima autoridad en Seguridad Alimentaria a nivel europeo, por lo que las personas que sufren diabetes podrían haber encontrado en esta planta su “Santo Grial”.

La stevia ha demostrado eficacia para endulzar los alimentos sin aumentar su valor calórico. Pero ¿se admite su uso en pacientes diabéticos? Aunque se necesitan más estudios que determinen los beneficios de la stevia en caso de diabetes, los resultados son prometedores. Hay informes que revelan que la stevia no produce una reacción glucémica ni afecta a la ingesta calórica de la comida siguiente.

El consumo de stevia no alteraría los niveles de hambre y saciedad ni afectaría al índice glucémico, según los expertos en nutrición y dietética. Además de no dañar la figura y tener un efecto antiiflamatorio, antioxidante y anticancerígeno, la stevia contribuye a la salud bucal, puesto que no supone riesgo de caries.

Stevia vs. edulcorantes artificiales

La ciencia dice que la stevia es un edulcorante “a prueba de diabetes”, es decir, que le añade dulzor a la dieta de los pacientes diabéticos sin aumentar la glucemia. Se admite una ingesta máxima de stevia de 4 miligramos diarios por kilo de peso. En cualquier caso, las innumerables cualidades benéficas de la stevia no parecen ser suficientes como aval.

Al igual que no existe evidencia de que los edulcorantes artificiales bajos en calorías (sacarina, aspartamo o sucralosa) sean dañinos o perjudiciales en cantidades moderadas, tampoco se conocen con exactitud los efectos que pueda tener la stevia a la larga. Los estudios de toxicidad que exigen la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Administración estadounidense de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) son de corto plazo.

El mercado de stevia crece y continuará creciendo tanto en los productos procesados como en nuestras mesas, sirviendo de edulcorante acalórico. ¿Conseguirá la stevia reemplazar al azúcar en la cocina? Quienes prueban esta planta a menudo describen que deja un regusto extraño y que su sabor recuerda al regaliz. Frente a los edulcorantes químicos, la stevia tiene la potencial ventaja de ser estable a altas temperaturas. No obstante, hay un obstáculo más que por ahora le impide desbancar al azúcar y a sus populares híbridos: el precio de venta.

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