Síntomas de la hernia de hiato

Los síntomas de la hernia de hiato abarcan: ardor o quemazón desde el estómago hacia la garganta, dificultad a la hora de tragar o deglutir, afonía, dificultad al respirar, dolor en el pecho, etc.
16 de enero de 2015
síntomas de la hernia de hiato

La hernia de hiato presenta ciertos síntomas en algunas personas y en otras, no

La hernia de hiato es una anomalía en la cual la parte superior del estómago se introduce en la cavidad torácica a través de un orificio ubicado en el diafragma, la capa muscular que separa el tórax del abdomen y que desempeña un papel fundamental en la respiración. Aunque sea una afección estomacal frecuente a partir de los 50 años, la hernia de hiato también afecta a personas sanas de todas las edades.

El cuatro clínico de la hernia de hiato, denominada coloquialmente “rotura de diafragma”, está estrechamente vinculado con el reflujo gastroesofágico. No obstante, pese a que pueda favorecerlo y esté relacionado con él, la hernia de hiato no es sinónimo de enfermedad de reflujo. Sin que exista hernia de hiato, se puede presentar reflujo gastroesofágico, es decir, que el contenido gástrico retorne al esófago.

No siempre hay síntomas

Hay personas que ignoran que padecen esta dolencia y rara vez experimentan síntomas, mientras que otras los sufren con intensidad especialmente después de sentarse en la mesa. Más que en un hábito placentero, el acto de comer puede convertirse en un mal rato para quienes notan los signos de la hernia hiatal.

El síntoma más característico de la hernia de hiato es el ardor o la sensación de quemazón que asciende hacia la garganta desde el estómago. La pirosis o el ardor suele empeorar tras las comidas, sobre todo con los excesos dietéticos y los alimentos capaces de relajar el esfínter. La situación se puede agravar al flexionar el tronco o durante el descanso nocturno.

A la acidez gástrica, se suman otros síntomas como dolor en el pecho o en el tórax, eructos, regurgitación y dificultad a la hora de tragar o deglutir. En algunos casos, la hernia de hiato cursa con síntomas predominantemente respiratorios: afonía, tos, asma y dificultad respiratoria (disnea).

Tratamiento

Un gran porcentaje de hernias de hiato no requieren tratamiento, puesto que son asintomáticas. Cuando se presentan, la mayoría de los síntomas se alivian con medidas farmacológicas bajo prescripción médica que abarcan protectores gástricos, medicamentos para neutralizar la acidez y disminuir la producción de ácido y fármacos que mejoran la motilidad gastrointestinal.

Como la existencia de una hernia se no precisa tratamiento, se recomienda seguir una serie de medidas dietéticas y posturales para mejorar o reducir los síntomas: evitar comidas copiosas o abundantes, limitar los alimentos ácidos a la hora de la cena, no tumbarse o agacharse después de comer, dejar de fumar y, en caso de sobrepeso u obesidad, perder peso.

No obstante, si aparecen complicaciones (reflujo gastroesofágico severo, hemorragias o estrangulación de la hernia) y la medicación y las modificaciones en el estilo de vida no ayudan a controlar las molestias asociadas, puede ser necesaria la intervención quirúrgica o la cirugía para reparar la hernia de hiato.

Dieta

Una alimentación saludable y equilibrada puede tanto prevenir la aparición de la hernia de hiato como disminuir la sintomatología que la acompaña junto al tratamiento farmacológico prescrito por el facultativo.

En caso de padecer hernia de hiato, se aconseja realizar comidas no abundantes, fraccionadas a lo largo del día, que incluyan alimentos fácilmente digeribles y bajos en grasa. Asimismo, se han de excluir bebidas que estimulan la secreción gástrica, tales como el alcohol, el café y las bebidas carbonatadas.

También conviene vigilar con los fritos o rebozados, decantarse por técnicas de cocción suave y no prolongada y no tomar cantidades excesivas de azúcar. Los cítricos, el tomate, la pimienta y otras especias, el ajo, la cebolla, las frutas poco maduras y el chocolate suelen causar molestias en personas con hernia de hiato. Los alimentos muy fríos o calientes también pueden provocar irritación.

Por lo tanto, siempre hay que tener en cuenta la tolerancia individual y adaptar la dieta al paciente. Si se notan molestias después de ingerir ciertos alimentos, se debería intentar reducir su consumo o suprimirlos del régimen y probar a reintroducirlos más adelante.

Un comentario
  1. Teresa
    Publicado el 12 febrero, 2015 a las 12:43 | Enlace

    Yo padezco de hernia de hiato y desde que llevo una dieta más ligera he mejorado mucho.
    Saludos.

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