Síntomas de la ansiedad

Los síntomas asociados a la ansiedad son múltiples y pueden desencadenarse por motivos muy diversos: situaciones que consideramos peligrosas, en respuesta a cualquier fobia o temor infundado, hechos aislados, etc.
31 de julio de 2013
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Palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo… son algunos de los síntomas característicos de la ansiedad | Mick A.

La ansiedad no es más que una respuesta emocional ante una amenaza, un mecanismo evolutivo de defensa frente a cualquier situación que consideramos peligrosa. Aunque en los trastornos de ansiedad la amenaza pueda ser irreal o exagerada, el organismo envía señales de alerta al sistema nervioso central. Cuanto menos incapaces de afrontar la situación nos sentimos, antes se activa el sistema de autodefensa que nos empuja a evitar una amenaza que se percibe cada vez mayor.

Aunque la ansiedad responda a múltiples factores, médicos, psiquiatras y expertos en psicología parecen coincidir en que el acelerado ritmo de vida actual es uno de los principales desencadenantes. Una persona con diagnóstico de ansiedad no tiene por qué tener el mismo cuadro sintomático de cualquier otra que sufra este trastorno, los síntomas suelen variar entre unos afectados y otros. Es fundamental que conozcamos las señales psicológicas y físicas o las manifestaciones sintomatológicas que acompañan a la ansiedad.

Muchos de estos síntomas se relacionan con la preparación para salir corriendo o escapar de la situación o el lugar que representa peligro. La fobia o el miedo, la pérdida de control y la huida como vía de escape son el denominador común de todos ellos. En general, a nivel físiológico, la sintomatología asociada a un trastorno de ansiedad provoca problemas respiratorios, sensación de ahogo, palpitaciones, sudoración, molestias digestivas o náuseas, tensión y rigidez muscular.

Alguno de los síntomas más característicos de la ansiedad en el plano psicológico son los siguientes: nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, falta de confianza, desasosiego, miedo a perder el control, incapacidad para tomar decisiones, preocupación constante, dificultades para conciliar el sueño o mantenerse dormido, pesadillas, terrores nocturnos, sensación de fatiga al despertar, imposibilidad de relajarse, etc.

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