Síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas es un desorden neurológico que se caracteriza por la aparición de sensaciones de hormigueo o ardor en las piernas durante el reposo. Constituye una de las principales causas de insomnio y afecta notablemente la calidad de vida de quienes lo padecen.
1 de mayo de 2015
síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas, una enfermedad más común de lo que se cree | Mario Antonio P.

El síndrome de las piernas inquietas, antes denominado enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de sensaciones desagradables y molestas en las piernas durante el reposo o al permanecer tumbado o sentado. Se estima que el síndrome de las piernas inquietas afecta a más de 4 millones de españoles, siendo la incidencia ligeramente mayor en las mujeres que en varones e incrementándose con la edad.

Se trata de una alteración frecuente y, sin embargo, desconocida para muchos, que constituye una de las principales causas de insomnio. Y es que el síndrome de las piernas inquietas dificulta la conciliación del sueño e impide dormir sin interrupciones. Además de producir somnolencia, cansancio y fatiga diurna, puede ocasionar cuadros de ansiedad y depresión que repercuten sobre la calidad de vida de quienes lo padecen.

Aunque es más común de lo que puede parecer, el síndrome de las piernas inquietas figura en el listado de enfermedades raras debido al desconocimiento social que existe en torno a ella. Cerca del 90% de los pacientes con el síndrome de piernas inquietas conviven con la enfermedad sin saberlo, por lo que muy pocos casos están diagnosticados.

Causas

No se conoce con exactitud qué causa el síndrome de las piernas inquietas, pero en algunos casos puede ser debido a una lesión de los nervios periféricos, el aumento del ácido úrico o niveles bajos de hierro. Además, se relaciona con enfermedades crónicas (diabetes, esclerosis múltiple, insuficiencia renal…) y con la predisposición genética, puesto que alrededor de una tercera parte de los pacientes cuentan con antecedentes familiares.

Por otra parte, la mayoría de los hallazgos de investigación señalan que el origen del síndrome de las piernas inquietas podría estar vinculado al descenso de los niveles de dopamina, neurotransmisor cerebral encargado de la coordinación de los movimientos. Ciertos medicamentos o fármacos desencadenan la aparición del síndrome de las piernas inquietas, mientras que el consumo de tabaco, alcohol y cafeína, entre otros estimulantes, puede agravar su sintomatología en personas predispuestas.

Síntomas

¿Cómo se identifica el síndrome de las piernas inquietas? Los pacientes suelen describir los síntomas de la enfermedad con términos como “hormigueo”, “tirantez”, “ardor”, “picazón”, “calambres”, “adormecimiento” o “pinchazos”. Estas sensaciones extrañas, tan difíciles de definir, producen una necesidad irrefrenable de mover involuntariamente las piernas y cambiar de posición durante la noche, interfiriendo en el adecuado descanso.

Los síntomas aparecen al permanecer sentado, acostado en la cama o en reposo, durante períodos de inactividad, y se alivian o desaparecen transitoriamente con el movimiento. A menudo las personas con el síndrome de las piernas inquietas tienen dificultades para concentrarse y se muestran irritables por la falta de sueño, lo que altera su actividad laboral y relaciones personales.

En muchas ocasiones, equivocadamente, los médicos atribuyen los signos y señales del síndrome de las piernas inquietas al nerviosismo, al estrés o al insomnio, de modo que suelen pasar desapercibidos.

Tratamiento

Aunque no existe cura para este desorden crónico y progresivo, un tratamiento adecuado puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes con síndrome de piernas cansadas. Al tratamiento farmacológico que puede prescribir el médico para controlar los síntomas y ayudar al paciente a dormir, se suman las medidas preventivas y serie de unos consejos sobre la adecuada higiene del sueño.

Ciertos cambios en el estilo de vida contribuyen a hacer frente a la enfermedad y a disminuir la intensidad de los síntomas. Las recomendaciones abarcan: respetar y mantener los horarios para levantarse y acostarse, tomar un baño caliente antes de ir a la cama, hacer estiramientos y masajes suaves en las piernas, suprimir la cafeína y evitar el alcohol.

Terapias como el yoga pueden resultar útiles en la mejoría de ese componente psicológico y emocional que conlleva el síndrome de las piernas inquietas. Los pacientes también refieren un alivio en la sintomatología con la práctica regular de ejercicio físico de intensidad moderada.

No obstante, en cualquier caso, siempre se debe acudir a un centro especializado para que el médico determine la severidad de los síntomas y sugiera un tratamiento que permita mantener la enfermedad bajo control.

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