Salsa bechamel ligera

Te enseñamos a preparar una salsa bechamel ligera, sin mantequilla ni nata. Aporta muchas menos calorías que la versión tradicional, pero no tiene nada que envidiarle en cuestión de sabor
4 de junio de 2012
Etiquetas
Salsa bechamel ligera

Salsa bechamel ligera: una receta baja en calorías y muy saludable | HatM

La salsa bechamel es bastante fácil de preparar. De sabor bastante agradable al paladar, se trata de una de las salsas más básicas y conocidas en la cocina profesional y amateur.

En lugar de enseñarte cómo hacer una bechamel clásica, que todo el mundo conoce, queremos sorprenderte con la receta de una “bechamel de dieta”, totalmente light; una versión mucho más ligera, con menos grasas y calorías y más saludable. Así que si estás en plena operación bikini o simplemente te gusta cuidarte sin renunciar a los pequeños placeres de la vida, ponte el mandil y toma buena nota; te demostraremos que la salsa bechamel también puede tener pocas calorías, formar parte de una dieta sana y equilibrada y ayudarnos a mantener la línea.

Ingredientes

  • 1 cucharada de fécula de maíz (maicena)
  • 300 mililitros de leche desnatada (también puedes emplear cualquier leche vegetal)
  • 1/2 cebolla
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Sal, pimienta molida y nuez moscada (al gusto)

Como ves, no hará falta utilizar ingredientes tan calóricos como la nata o la mantequilla para darle sabor y consistencia.

Preparación

Lo primero que haremos será diluir la fécula de maíz en una parte de leche, reservando el resto para más adelante. Nos ayudaremos con una cuchara para mezclarla bien y que no quede ningún grumo. En una sartén, o en un cazo, añadimos una cucharada de aceite para sofreír la cebolla previamente rallada. Cuando pierda el color y se vuelva semitransparente, incorporaremos la leche que habíamos reservado.

Luego la calentaremos a fuego lento, sin que llegue a hervir, y agregaremos poco a poco la mezcla de fécula y leche. No hay que dejar de remover la salsa en ningún momento, ni siquiera cuando añadamos la sal, la pimienta y la nuez moscada.

Acto seguido, la llevaremos a ebullición para que coja consistencia y espese. Recuerda que a medida que enfríe, irá espesando más, por lo que no conviene dejarla demasiado tiempo al fuego.

¿Qué hacer si la bechamel queda algo grumosa? Sigue este sencillo truco: pásala por la batidora y vuelve a darle calor hasta que ligue y consigas una textura cremosa.

Una salsa combinable y muy versátil

“Vale, me ha quedado estupenda y tiene una pinta deliciosa, pero ¿con qué ingredientes combina mejor?”. ¡Buena pregunta! Esta salsa de bechamel es un verdadero comodín, por lo que puedes usarla en infinidad de recetas: sirve para acompañar un plato de pasta, para preparar un relleno e incluso para gratinar verduras al horno. Casa como ninguna con verduras tan nutritivas como el brócoli y la coliflor, o hasta con acelgas y espinacas, que a muchos les cuesta horrores incorporar a la dieta.

En Muy en forma | Salsas ‘light’ para aderezar tus platos

2 Comentarios
  1. Soledad menendez tamargo
    Publicado el 30 diciembre, 2014 a las 13:44 | Enlace

    No sé donde conseguir fécula de maíz, ni siquiera se lo que es. Igual es la maicena de toda la vida…
    Si consigo ese ingrediente probaré a hacerlo este mismo sábado. Muchas gracias!!

    • Sonia Brit
      Publicado el 30 diciembre, 2014 a las 21:03 | Enlace

      Así es, Soledad, es la maicena de toda la vida 😉

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.