Retención de líquidos

Se denomina retención de líquidos a la acumulación de fluidos en los tejidos corporales. Una alimentación inadecuada y la falta de actividad física son dos factores que pueden influir en su aparición
5 de Febrero de 2015
retención de líquidos

Permanecer muchas horas sentado favorece la retención de líquidos | Wildandmild

El organismo humano está constituido mayoritariamente por agua, y se encarga de ajustar constantemente los niveles de líquidos. Diversos factores pueden romper ese equilibrio y favorecer que se acumulen fluidos en los tejidos corporales. Piernas, manos, tobillos más hinchados de lo habitual, calambres, debilidad o un incremento repentino e inexplicable del peso pueden ser consecuencia de la retención de líquidos.

¿Nunca has tenido la sensación de haber cogido unos kilos de más sin saber cómo ni por qué? ¿Quién no ha sufrido en algún momento retención de líquidos? Por una cuestión hormonal, las mujeres somos más propensas a padecer la temida retención de líquidos. Para tratar o combatir eficazmente este trastorno metabólico antes debemos descubrir las causas de las que deriva.

Síntomas de la retención de líquidos

La retención de líquidos, o linfedema, como se conoce médicamente, consiste en la acumulación excesiva de líquidos en los tejidos blandos del cuerpo.

Como dejamos entrever inicialmente, los síntomas o señales que dan la voz de alarma cuando existe un desequilibrio hídrico suelen ser la hinchazón en tobillos y piernas, la sensación de pesadez en las mismas, el aumento del perímetro abdominal y el malestar general.

Desde una perspectiva estética, el considerable aumento de volumen y la posible aparición de celulitis se confunden, por lo general, con el sobrepeso. Así pues, las personas que sufren retención de líquidos a menudo se someten a dietas de adelgazamiento erróneas que pueden agravar el problema.

Causas

Muchas son las causas que pueden motivar el edema, entre ellas alteraciones de tipo cardíaco, hepático y renal que desequilibran los niveles de líquidos en el organismo, así como las fluctuaciones hormonales en la mujer: el embarazo y la menopausia.

Otros factores que contribuyen a esa hinchazón generalizada propia de la retención de líquidos pueden ser externos: permanecer sentado o de pie muchas horas, utilizar ropa ajustada que reduce el flujo sanguíneo, el calor y la humedad excesivos y el abuso en la ingesta de sal en las comidas.

A una mala alimentación, con exceso de sal y alcohol y falta de proteínas y nutrientes, junto al sedentarismo o la inactividad física, se suma, dejando al margen el componente hormonal, el uso de medicamentos (depresivos, antihipertensivos…) que facilitan la retención de líquidos en el cuerpo.

Remedios y recomendaciones

La buena noticia es que es posible evitar esta anomalía con un tratamiento adecuado. Lo primero es consultar al médico para averiguar si su origen es orgánico y, en caso afirmativo, que este nos marque las pautas a seguir. Si por el contrario la retención de líquidos obedece a factores o causas externas, se puede recurrir a algunos remedios naturales que resultan efectivos: beber mucha agua, mover las piernas, practicar ejercicio…

Además, puede ser útil tomar infusiones que estimulen la producción de orina. Las infusiones más eficaces a la hora de eliminar los líquidos acumulados en el organismo son las de perejil, cola de caballo, diente de león, enebro, hojas de olivo, fumaria, saúco, achicoria y madreselva, entre otras.

La clave está en adoptar una serie de hábitos de vida saludables que se reflejen en nuestro estado físico y mejoren nuestra salud en general. Decir adiós al sedentarismo y practicar ejercicio es buen comienzo para combatir la retención de líquidos. Y como la actividad física siempre va de la mano de la dieta, conviene vigilar la alimentación.

Cómo evitar la retención de líquidos

Aunque no constituya una solución mágica, una dieta equilibrada ayuda a prevenir la retención de líquidos. Además de comer con menos sal agregada y evitar los alimentos ricos en sal, se recomienda vigilar la ingesta de grasas y darle prioridad a la fruta y la verdura.

Los vegetales que contienen mucho potasio, como la lechuga, la zanahoria y el tomate, favorecen la eliminación de líquidos a través del riñón. También conviene tomar legumbres, las cuales destacan por su riqueza en potasio y bajo contenido en sodio.

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.