Quiste sebáceo

Los quistes sebáceos aparecen generalmente en la cara, espalda y cuero cabelludo y no representan un riesgo para la salud. Estas pequeñas protuberancias o bultos no suelen recibir tratamiento a no ser que crezcan excesivamente, se infecten o produzcan alteraciones estéticas. El enrojecimiento de la piel y la sensibilidad y el dolor en el área afectada son algunas señales de infección
24 de agosto de 2015
quiste sebáceo

Quiste sebáceo en la cara | Mark M.

Un quiste sebáceo es una pequeña protuberancia que con frecuencia se encuentra en la cara, el cuello, el cuero cabelludo, la oreja, la espalda y el torso, aunque también puede localizarse en la región genital (pene, testículos…). Estos antiestéticos bultos crecen lentamente debajo de la piel y llegan a alcanzar un volumen considerable.

Se trata de quistes benignos cuyo tamaño varía desde pocos milímetros a unos 5 centímetros de diámetro. Su consistencia es firme y elástica, y se mueven al hacer presión con los dedos. Aunque resulten algo molestos, no suelen provocar dolor intenso ni representan un peligro para la salud.

Causas

¿Por qué aparecen los quistes sebáceos? Con frecuencia, los quistes sebáceos se producen por la inflamación de los folículos pilosos, responsables del crecimiento del cabello y la salud del mismo. Cada uno de los orificios que se distribuye por la superficie de la piel conduce a ese canal denominado folículo. El folículo contiene glándulas sebáceas destinadas a producir sebo para lubricar la superficie del pelo.

Aunque los quistes sebáceos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, la mayoría suelen desarrollarse, como decíamos, en el cuero cabelludo, la cara en y zonas en las que el vello es muy abundante (ingles, axilas, escroto, espalda…).

El principal síntoma es la aparición de un pequeño bulto indoloro y de color blanco o amarillo bajo la piel. A no ser que el quiste sebáceo se infecte, no suele causar problemas ni requerir tratamiento.

Tratamiento

Conviene consultar al médico cuando los quistes sebáceos crecen excesivamente, supuran, resultan dolorosos o se encuentran en una zona corporal que siempre está irritada. El facultativo diagnosticará el quiste mediante la exploración de la piel, aunque cabe la posibilidad de realizar una biopsia a fin de descartar otras patologías.

Generalmente los quistes sebáceos no se consideran preocupantes. Cuando se observa un quiste sebáceo en la piel el primer paso es comprobar su estado de inflamación. Si solo se aprecia una pequeña protuberancia del mismo tono de la piel que no molesta ni se complica, lo mejor es no tocarla y ver cómo evoluciona. Si no tienen un tamaño excesivo y no se infectan, los quistes no suele recibir tratamiento. Colocar compresas húmedas y calientes sobre la zona afectada puede ser de ayuda a la hora de que el quiste drene y sane.

Quiste sebáceo infectado

Las manifestaciones o signos de infección abarcan: enrojecimiento de la piel, hinchazón, dolor al presionar el quiste y calor al palparlo. Que el quiste supure una sustancia espesa, blanquecina y mal oliente también podría ser una señal de que está infectado.

En el caso de que exista infección y la piel esté enrojecida e inflamada, se puede recurrir a un tratamiento con antibióticos durante 48 horas. Si la situación no mejora después de este período de tiempo, se procederá al drenaje del quiste en la consulta de enfermería a través de una incisión con anestesia local.

Extracción

Aunque el quiste sebáceo se cure con el tratamiento antibiótico, la infección puede reaparecer, por lo que hay que plantearse su extracción por medio de cirugía. El tratamiento quirúrgico consiste en la extracción total de la cápsula del quiste para que evitar que la infección se reproduzca.

Aun no siendo dañinos, es posible extirpar quirúrgicamente los quistes sebáceos por motivos estéticos. Una vez extraídos, suelen dejar una hendidura o marca.

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