¿Qué es la ciática?

Se denomina ciática a la irritación del nervio ciático, la cual se manifiesta con dolor constante, sensaciones de hormigueo y quemazón y debilidad muscular. Los síntomas de la ciática varían en función de la zona afectada y la gravedad, pudiendo ser infrecuentes o persistentes y muy dolorosos
29 de Julio de 2015
qué es la ciática

La ciática, una molesta afección que provoca un intenso dolor | Roddy

El término ciática hace referencia a los signos de dolor, hormigueo o entumecimiento que comienzan en la parte baja de la espalda y se extienden a los glúteos, la cara posterior de las piernas y los pies.

Causas

La ciática se produce por la irritación del nervio ciático mayor, es decir, cuando las raíces nerviosas se comprimen o dañan por cuerpos que encuentran en su recorrido. Dichas raíces nacen en la médula espinal y se fusionan formando el nervio ciático, el cual recorre la pierna hasta llegar al borde del pie inervando los músculos y la piel a su paso.

Las causas más comunes de la irritación del nervio ciático son la hernia discal y la estenosis lumbar, o estrechamiento del canal lumbar. Los tumores y las fracturas localizadas en el recorrido del nervio ciático también pueden comprimirlo y producir ciática. Además, las contracturas musculares frecuentes en el embarazo pueden favorecer la ciática.

Síntomas de la ciática: más allá del dolor

La ciática se caracteriza principalmente por la presencia de dolor, cuya intensidad y características pueden variar desde poco frecuente hasta persistente y debilitador. Por lo general, el dolor suele afectar a uno de los dos lados, desde las nalgas hasta la línea trazada por el nervio ciático (parte posterior del muslo, pantorrilla, rodilla y pie).

Es posible que el dolor se agudice con los movimientos, al sentarse o ponerse de pie, así como cuando aumenta la presión en el abdomen al toser o defecar. El dolor suele ir acompañado de una sensación de hormigueo o quemazón que baja por la pierna.

Otras de las manifestaciones sintomatológicas de la ciática son la debilidad muscular y la reducción de los reflejos musculares. Como el nervio ciático resulta dañado y los movimientos de la cadera y la rodilla se ven limitados, las personas con ciática cojean al caminar y tienen dificultad para levantarse de la cama sin ayuda.

La ciática puede llegar a ser muy dolorosa, e incluso incapacitante, pero los síntomas dependen de la parte del nervio afectada y su gravedad.

Tratamiento

El tratamiento farmacológico comprende la administración de analgésicos y antiinflamatorios, además de corticoides cuando los primeros son insuficientes para paliar el dolor que provoca un ataque de ciática.

Aparte de un reposo relativo, sin realizar esfuerzos ni caminatas de larga distancia, se recomienda aplicar frío los dos primeros días de dolor sobre la zona lumbar con el fin de reducir la inflamación. Se hará durante unos 10-15 minutos de manera indirecta, utilizando gasas o paños para cubrir los cubos de hielo.

Asimismo, los días siguientes se aplicará calor con una manta eléctrica o una bolsa de agua caliente no por más de 20-25 minutos. Los masajes lumbares tienen un efecto similar a la aplicación de calor, pero siempre los deben realizar profesionales cualificados.

Si el dolor persiste después de dos semanas, el paciente debe acudir al médico para que prescriba una medicación (analgésicos y relajantes musculares) más potente.

Ejercicios y remedios para aliviar la ciática

También forman parte del tratamiento los ejercicios específicos para aliviar el dolor y disminuir las molestias de la ciática. Un fisioterapeuta, quiropráctico o especialista en rehabilitación mostrarán al paciente cómo llevar a cabo el programa de ejercicios para reducir el dolor ciático y evitar futuras recaídas.

El ejercicio físico es más efectivo que guardar reposo en cama para el alivio de la ciática. A grandes rasgos, la inactividad prolongada supone un empeoramiento del dolor. El programa de ejercicios para la ciática abarca el fortalecimiento de los músculos del abdomen y la espalda, los estiramientos de los isquiotibiales y el acondicionamiento aeróbico. Es muy importante efectuar los ejercicios de manera correcta para que resulten eficaces y no incrementen el dolor. Por ello, se aconseja realizarlos bajo la dirección de un profesional.

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