Propiedades de la calabaza

La calabaza aporta muy pocas calorías y es fuente de fibra y betacarotenos de acción antioxidante. Ayuda a combatir la retención de líquidos y disminuir la fiebre, además de ralentizar el envejecimiento de las células
4 de marzo de 2015
Etiquetas
propiedades de la calabaza

La calabaza, una hortaliza con muchas propiedades saludables | David M.

Al igual que el calabacín y el pepino, la calabaza pertenece a la familia de las curcubitáceas. Esta hortaliza, cuyo origen parece estar en América, posee multitud de formas, colores y tamaños, y cuenta con un agradable sabor azucarado. La parte central de su pulpa, generalmente amarilla o anaranjada, está repleta de semillas.

Aunque popularmente sea conocida por servir como ornamento durante la festividad de Halloween para ahuyentar a los espíritus malignos, la calabaza también constituye un alimento con reconocidas propiedades beneficiosas para la salud. El zapallo, otra de las denominaciones que recibe la calabaza, tiene múltiples aplicaciones en gastronomía y un amplio abanico de nutrientes que mantienen el funcionamiento del organismo y fortalecen el sistema inmunitario.

Tabla nutricional (por cada 100 gramos de calabaza):

 
Calorías26
Hidratos de carbono (g)6,5
Fibra alimentaria (g)0,5
Proteínas (g)1
Potasio (mg)340
Calcio (mg)21
Vitamina E (mg)1,06
Provitamina A (mcg)426
Vitamina C (mg)9,0
Niacina (mg)0,6
Folatos (mcg)25
(g = gramos, mg = miligramos, mcg = microgramos). Fuente: USDA

La calabaza destaca por ser un alimento que contiene muy pocas calorías, debido a que, mayoritariamente, está compuesta por agua, presenta un bajo contenido en hidratos de carbono y una inapreciable cantidad de grasa. En cifras, la calabaza aporta alrededor de 26 calorías por cada 100 gramos de porción comestible. Por tanto, es una sabia y acertada elección si se sigue una dieta de adelgazamiento.

Asimismo, representa una buena fuente de fibra dietética que le otorga un ligero efecto laxante. Por su riqueza en mucílagos, un tipo de fibra soluble, suaviza y protege la mucosa del estómago, mejorando a su vez el tránsito intestinal y proporcionando saciedad. Por ello, el consumo de calabaza está indicado en caso de acidez estomacal, mala digestión, gastritis y otros problemas digestivos.

En lo referente al contenido vitamínico, sobresale su notable aporte de folatos y de betacarotenos (provitamina A) de carácter antioxidante que contribuyen a prevenir el daño causado por los radicales libres. La vitamina A, junto a la vitamina C y E, que se encuentran también presentes en la calabaza, cuidan la salud ocular y previenen el desarrollo de cataratas.

Pero aquí no acaban las propiedades de esta hortaliza, puesto que es rica en potasio y pobre en sodio; de manera que resulta adecuada para combatir la retención de líquidos. Por consiguiente, la ingesta de calabaza es recomendable en caso de hipertensión arterial, problemas renales y enfermedades cardiovasculares. Aunque en menor cantidad, en la composición de la calabaza también figuran minerales como el fósforo y el magnesio.

La calabaza no solo destaca por su efecto diurético y depurativo, sino que, además, es antipirética, es decir, ayuda a disminuir la fiebre. Sus propiedades antioxidantes reducen el riesgo de padecer cáncer y la convierten en un producto atractivo en el campo de la cosmética, al ralentizar el envejecimiento celular y favorecer el cuidado de la piel.

La calabaza en la cocina

Las calabazas de verano son tan tiernas que no es necesario pelarlas, mientras que a las calabazas de invierno es preciso retirarles la piel por su grosor y dureza. También conviene eliminar las semillas y la parte central fibrosa para aprovechar la carne de la calabaza en un buen número de recetas de cocina. Dicha pulpa, de sabor algo insípido, se suele condimentar con especias y hierbas aromáticas y preparar de diversas maneras: cocida, gratinada, a la plancha… La calabaza de verano se puede consumir cruda, por ejemplo en ensaladas y bocadillos.

Si prefieres tomar un postre rico y saludable, basta con partir la calabaza en rodajas y hornearla hasta que esté ligeramente dorada. Hay varias opciones posibles: endulzar con miel, combinar con otras frutas para hacer una especie de macedonia con un toque diferente…

Las distintas variedades de invierno a menudo se emplean en elaboración de galletas, flanes, bizcochos, pasteles, mermeladas y otros productos de repostería.

En Muy en forma | Crema de calabaza

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.