Principios básicos de la dieta macrobiótica

La alimentación macrobiótica se rige por el yin y el yang, dos fuerzas dominantes que cada individuo debe aprender a combinar y adaptar, para conseguir el desarrollo físico y emocional
14 de octubre de 2011
dieta macrobiótica

Conoce cuáles son los fundamentos de la dieta macrobiótica | Geishaboy500

La palabra macrobiótica proviene de la unión de dos térmicos griegos como macro, que significa “grande”, y bios, que hace referencia a la “vida”. La alimentación o dieta macrobiótica podría definirse como un régimen alimenticio basado en el principio de equilibrio del yin y el yang, que sigue unas reglas higienistas. Sin embargo, el concepto engloba el estilo de vida y filosofía propia de Oriente Medio, donde la alimentación y la espiritualidad a menudo van de la mano.

Es frecuente que tras preguntarnos qué es la dieta macrobiótica, muchos la califiquen como una dieta vegetariana, cuando la realidad es bien distinta. Existen varios factores que hay que tener en cuenta, como llegar a comprender la importancia y magnitud que tiene la alimentación y las propiedades que posee cada alimento, siempre en base al yin yang. La clave está en saber equilibrarlos para así poder hacer uso de ellos con toda libertad, según cuáles sean nuestras metas o necesidades.

Por tanto, la alimentación macrobiótica vendría a ser una aplicación práctica del principio único, que sostiene que el desarrollo físico y emocional del hombre debe seguir un proceso natural e incluir una serie de “alimentos específicos”, normalmente productos japoneses, como el miso, las algas y el tamari, dadas sus cualidades medicinales. Además, según los fundamentos del yin y el yang, el organismo debe alimentarse sin carencias ni excesos para que se adapte a los acontecimientos que se sucederán posteriormente, evitando así caer en prohibiciones.

Alimentos yin y alimentos yang

En la dieta macrobiótica el yin representa la fuerza centrífuga de dilatación, lo débil, lo blando, lo frío, lo que produce silencio y pasividad; mientras que el yang es todo lo contrario, la fuerza centrípeta de contracción, que se asocia al calor, a la claridad y a lo activo. Para saber qué alimentos se debe tomar, en qué cantidad y cómo deben combinarse, se sigue una clasificación regida por estas dos fuerzas dominantes respetando el ciclo de la naturaleza.

Los alimentos yin como la carne, los huevos, azúcares, lácteos; frutas tropicales, bebidas alcohólicas, embutidos y otros alimentos procesados o que han sido elaborados con sustancias artificiales, tienen una energía debilitante, por lo que se recomienda que se consuman menos; y por su acción, es aconsejable que la mayor ingesta se produzca durante el verano.

Por otro lado, los alimentos yang son más reconstituyentes y se agrupan, al igual que los yin, en tipos genéricos como los cereales integrales, legumbres, algas marinas, vegetales, y frutas y hortalizas de agricultura ecológica, que no han sido sometidos a pesticidas ni a otros productos químicos.

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