Potitos industriales o papillas caseras: ¿cuál de las dos opciones es mejor para tu bebé?

Según un estudio reciente, los potitos industriales y las papillas caseras tienen un valor nutricional semejante y no existen grandes divergencias entre ambos
10 de noviembre de 2012
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potitos industriales caseros

Las dudas y miedos de las mamás primerizas se centran en cuestiones que aparentemente parecen tan lógicas como simples. La alimentación completementaria a la lactancia trae de cabeza a muchas mujeres, que se preocupan y desesperan por implicarse al cien por cien en la crianza y educación de sus hijos. A partir del cuarto o sexto mes de vida es cuando se empiezan a introducir los potitos en la alimentación del bebé para proporcionarle la energía y los nutrientes extra que precisa.

Es una fase en la que el niño descubre nuevos sabores y aprende poco a poco a masticar y a tragar. Es cierto que, en el caso de algunos peques, el proceso de adaptación se complica y recurrimos a todos los métodos habidos y por haber para que el niño se familiarice con los nuevos alimentos. Los consejos de las abuelas y amigos que han pasado por la misma situación no siempre coinciden. Para unos, los potitos caseros son cien veces mejor, desde la óptica nutricional, que los comerciales. En cambio otros opinan que los últimos son mucho más prácticos y tan nutritivos como los primeros.

A la hora de elegir entre los potitos caseros e industriales, quizás te ayude saber que ambos contienen un valor nutricional similar. Según un estudio llevado a cabo por el Hospital La Fe de Valencia y la Universidad de Murcia, no puede decirse que existan grandes diferencias entre los purés caseros y los que encontramos en cualquier súper envasados. Las disparidad a nivel proteico viene dada por la cantidad y variedad cárnica que se emplee.

Tras analizar ambos productos, los investigadores explican que “los potitos caseros pueden sobrepasar la concentración de sodio recomendada”, ya que la sal es añadida a “ojo” o al gusto de los papás. Los expertos también recuerdan que “durante esta etapa se produce la maduración del sistema inmunitario, renal y digestivo del peque, y que ofrecerles papillas muy saladas o dulces podría influir en sus preferencias futuras”.

En lo que respecta al contenido en grasas tampoco existen grandes divergencias. Algunas marcas incorporan aceites de semillas para reforzar el aporte de ácido linoleico y linolénico.

Cerramos página concluyendo que los potitos industriales listos para el consumo y los caseros son igual de buenos y seguros para el bebé.

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Fotografía | Lars Plougmann
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