¿Por qué no podemos comer solo una patata frita?

Los alimentos ricos en grasas podrían liberar en nuestro aparato digestivo una sustancia conocida como endocannabinoides, responsable de que deseemos ingerir una mayor cantidad de productos grasos
2 de noviembre de 2011
patatas fritas

Patatas fritas: imposible comer una sola de ellas | Manu C.

Las patatas fritas son uno de esos grandes placeres ante los que sucumben hasta las personas que llevan una dieta bastante estricta. Es frecuente que los productos que menos nos convienen sean los que más nos apetecen, aquellos por los que crece desmedidamente nuestra gula, sin que podamos controlar la cantidad que consumimos. Pero ¿te has preguntado alguna vez si esta reacción tiene una base fisiológica?

Pues sí, la tiene. Existen una serie de motivos por los que las no podemos comer sólo una patata frita. Según un estudio de la Universidad de California, esta conducta podría deberse a que los alimentos ricos en grasas, como las patatas fritas, hacen que nuestro aparato digestivo libere unas sustancias conocidas como endocannabinoides, las cuales presentan características bioquímicas similares a algunas drogas, como la marihuana.

Los resultados del experimento sobre roedores fueron contundentes, este efecto no se producía ante la ingesta de proteínas o azúcares, sólo cuando se exponía a los ratones a alimentos grasos. Ante dichas conclusiones, los investigadores sopesan la idea que este mecanismo pueda darse también en los humanos, provocando mayores ansias de comer este tipo de alimentos e impulsándonos a no ponernos límites al consumirlos, dado que una vez iniciado el proceso es más difícil controlarnos.

Aunque en el futuro podrían fabricarse fármacos que impidan que se produzcan en nuestro organismo las sustancias mencionadas, que nos hacen desear más grasa, también podemos utilizar esta información a nuestro favor. Es decir, reducir el consumo de alimentos que cuenten en su composición con altos porcentajes de grasa, así como controlar su ingesta.

Es preferible comer patatas fritas con moderación y en pequeñas cantidades, que dejarnos llevar ciegamente por el apetito voraz o restringir directamente su consumo, y más a sabiendas de que luego será más difícil parar de comer. Es cierto que hoy en día la bollería industrial, los fritos y otros productos ricos en grasas están por todas partes, pero limitarnos a comer porciones reducidas y no abusar de ellos nos ayudará a reducir el riesgo de padecer diabetes, obesidad u otras afecciones coronarias.

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