¿Por qué incluir especias en la alimentación?

Las especias, además de realzar el sabor y aroma de los alimentos, son beneficiosas para la salud, por su contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales
24 de septiembre de 2011
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Especias, muy nutritivas y saludables | milk_n_cookies

Las especias y las hierbas aromáticas se han utilizado desde la antigüedad por diferentes motivos: su principal función era preservar los alimentos –gracias a sus propiedades fungicidas– evitando que ciertos organismos pudieran estropearlos, y además se empleaban para disimular el hedor o aromatizar estancias y lugares públicos durante la Edad Media.

Las especias no solo sirven para potenciar el sabor y el aroma de nuestros platos, también se consideran beneficiosas para la salud y se les atribuyen propiedades terapéuticas, siendo la base de numerosos tratamientos naturales para prevenir enfermedades.

Todos estas razones refuerzan la idea de incluir las especias en nuestra alimentación:

  • Contribuyen a disminuir la cantidad de sodio de nuestros platos, haciendo que los alimentos resulten menos insípidos o desagradables al paladar, por lo que no tendremos que recurrir a la sal para enmascarar su sabor.
  • Aunque se añaden en pequeñas cantidades, algunas especias contienen vitaminas y minerales como el hierro y el calcio.
  • Solo dos cucharadas de especias podrían reducir en un 30% la acumulación de los triglicéridos en sangre, según ha revelado un estudio reciente de la Universidad Penn State (USA).
  • Favorecen la digestión y realzan el sabor de la comida, pero además tienen un efecto saciante, por lo son un recurso útil en regímenes de adelgazamiento o dietas.
  • No incrementan significativamente el aporte calórico de las comidas, por lo que son un auténtico tesoro para la salud, y más teniendo en cuenta que contienen antioxidantes que protegen las células de nuestro organismo.

Pese a todos los aspectos positivos, propiedades y beneficios de las especias que hemos mencionado, es necesario encontrar un equilibrio entre usarlas y abusar de ellas. En ningún caso debemos considerarlas un sustitutivo del sabor real de los alimentos ni excedernos en su consumo.

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