Pilates: ¿qué necesito para practicarlo?

Para practicar pilates necesitarás una colchoneta, un cojín, una toalla, un círculo mágico, bandas elásticas y un balón. Además, el espacio de trabajo debe favorecer la concentración
6 de noviembre de 2011
Pilates que necesito

Una clase de pilates | Heraldpost

El método pilates se ha puesto de moda en los últimos años por los innumerables beneficios que aporta. En general, se trata de ejercicios muy completos que permiten ejercitar varias áreas del cuerpo, entre ellas algunas zonas específicas como el abdomen. Con este sistema de entrenamiento no sólo podremos recuperar o mantener la forma física, sino que también nos ayudará a mejorar nuestra postura y a potenciar factores como la fuerza, la resistencia y la flexibilidad de la columna vertebral.

El hecho de que puede practicarse tanto en grupo como en solitario es un punto más a su favor, sobre todo teniendo en cuenta que no habrá que hacer grandes desembolsos para adquirir material de equipamiento. Al ser una actividad bastante relajante y económica, incluso puede realizarse en casa contando con un buen asesoramiento, por lo que cualquier adulto –sea cual sea su edad– podrá aprovecharse de sus ventajas. Dicho esto, ¿qué necesito para practicar pilates?

Para realizar los ejercicios de pilates necesitaremos un equipo muy básico. En principio, bastará con disponer de una colchoneta sobre la que tumbarnos, un cojín que utilizaremos en determinadas posturas, y una toalla. Progresivamente podemos ir incorporando otros elementos en función el ejercicio a desarrollar, como por ejemplo el círculo mágico. Es un aro flexible que incluye dos agarres y se sitúa a la altura de los tobillos o las rodillas, ofreciendo mayor resistencia cuando el esfuerzo aumenta.

Con frecuencia se utilizan las bandas elásticas y un balón de aproximadamente un metro de diámetro, sobre el que podemos apoyar las piernas mientras estamos en el suelo, o tumbarnos encima –boca arriba o boca abajo– desarrollando así mayor equilibrio y flexibilidad. Un factor que debemos tener muy en cuenta es el espacio de trabajo, ya que las condiciones deben favorecer la concentración. El habitáculo o sala de entrenamiento improvisada ha de ser amplia y estar desprovista de obstáculos que nos impidan seguir correctamente las pautas.

Muchas personas apuestan por empezar a practicar ejercicios muy simples con la ayuda de guías, libros y vídeos de pilates, en lugar de tomar clases previas. Aunque siempre la mejor alternativa es que un monitor cualificado nos proporcione unas nociones básicas, tanto de la ejecución como del control postural, para evitar lesiones y perfeccionar la técnica.

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