'Piercing' en la lengua: no te hagas uno por estos 5 motivos

Ponerse un piercing en la lengua es una práctica que conlleva una serie de riesgos para la salud: alergias, infecciones, dolor, enfermedad periodontal, alteraciones del gusto, problemas en la deglución y la masticación, halitosis… También hay riesgo de atragantarse si el piercing se afloja o se suelta
15 de Diciembre de 2015
piercing en la lengua

Un ‘piercing’ en la lengua no está exento de complicaciones o problemas bucales | Danw A. (CC by 2.0, Flickr)

Colocarse un piercing en la lengua es una tendencia cada vez más común entre los adolescentes y los jóvenes. Estar a la última moda, diferenciarse del resto, embellecer o adornar el rostro, mostrar rebeldía o experimentar sensaciones más placenteras durante el sexo oral son algunos de los motivos por los que deciden perforarse la lengua.

La práctica de hacerse un piercing oral no es inocua, es decir, no está exenta de riesgos. Antes de ponerse un piercing en la lengua hay que valorar y tener en cuenta sus consecuencias o perjuicios para la salud bucodental. A continuación enumeramos las complicaciones más frecuentes posteriores a la colocación de un piercing en la lengua.

1. Infecciones, dolor e inflamación

Nuestra boca es una jungla de gérmenes o bacterias que penetran en la cavidad oral al comer, beber, fumar, morder objetos extraños… La herida que provoca el piercing y el manejo del mismo favorecen el aumento de las bacterias y de las infecciones en la boca.

La perforación de la lengua acarrea dolor e inflamación de los tejidos circundantes al cabo de unas 6-8 horas, efectos que puede intensificarse los días siguientes o incluso durar algunas semanas. En casos graves, la inflamación lingual ocasiona dificultad para respirar correctamente.

2. Sangrado continuo o hemorragia

Al colocar un piercing en la lengua es posible dañar algún nervio y perder sensibilidad en la zona. Si se atraviesa un vaso sanguíneo con la aguja al realizar la perforación, corremos el riesgo de sufrir una hemorragia importante.

3. Alteración del gusto

Lesionar uno de los nervios responsables de las sensaciones gustativas al perforar la lengua podría alterar el sentido del gusto.

4. Enfermedad periodontal y fractura dentaria

Las personas que portan piercings en la lengua tienen mayores probabilidades de desarrollar recesión gingival o inflamación de las encías, la cual puede dar lugar a la movilidad dental y provocar la pérdida de las piezas dentales. Así pues, la enfermedad periodontal o periodontitis (pérdida del hueso de sujeción de los dientes) constituye una de las complicaciones más preocupante del piercing oral.

Con frecuencia también se producen fracturas en los dientes por el choque del piercing. Además de causar daños en las encías, el esmalte y los empastes, el contacto con el adorno bucal puede hacer que se rompan restauraciones dentales como fundas y coronas.

5. Otros inconvenientes

El piercing oral favorece que se acumule placa bacteriana o sarro y aparezcan problemas de halitosis, ya que impide llevar a cabo una completa higiene bucal.

También suele provocar salivación excesiva y dificultades a la hora de masticar y deglutir. Por otra parte, hay peligro de tragarse accidentalmente el piercing. El hecho de que el piercing se suelte, se desenrosque o se afloje y caiga en la boca puede conllevar atragantamiento y asfixia.

Cuidados preventivos y recomendaciones

Obviamente, la única manera de evitar los riesgos asociados es no hacerte un piercing o quitártelo en el caso de que ya lo lleves puesto. Merece la pena tomarse unos minutos para reflexionar sobre si es necesario comprometer la salud bucal por una cuestión estética.

Si después de conocer todas las complicaciones que entraña la colocación de un piercing en la lengua tomas la decisión de hacerte uno, te recomendamos tener en cuenta los siguientes consejos y precauciones.

Acude a un lugar de prestigio que cuente con óptimas condiciones de higiene para hacerte el piercing. El acero inoxidable y el titanio son dos de los materiales más aconsejables para decorar la lengua, pero podrían albergar más patógenos que los de plástico.

Mantén una correcta higiene bucal cepillándote los dientes tres veces al día y haciendo uso del hilo dental. Emplea un enjuague bucal antibacteriano después las comidas y visita al dentista con regularidad para comprobar que todo marcha bien y no hay signos de infección.

Evita las comidas picantes, fumar, beber alcohol, masticar chicle y practicar sexo oral mientras el piercing cicatriza. Procura que el pendiente no roce las encías ni choque contra los dientes. Comprueba cada cierto tiempo que está bien sujeto para no tragártelo. Al hacer deporte convendría quitarse el piercing con el fin de prevenir su ingestión accidental.

Un comentario
  1. Adelfa osorio
    Publicado el 19 Julio, 2016 a las 19:00 | Enlace

    Muy interesante. Y completa la información. Gracias

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.