Pan de chocolate

El pan de chocolate no deja indiferente a nadie. Tiene un intenso aroma y un sabor único que no se percibe dulce, ya que el azúcar no forma parte de la lista de ingredientes. Se elabora con harina de espelta, cacao puro, osadía y una pizca de dedicación
19 de abril de 2013
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Pan de chocolate elaborado con harina integral y sin solo gramo de azúcar | Paul W.

El pan recién horneado tiene uno de los aromas más irresistibles y agradables que existen. El olor a pan caliente nos abre el apetito y consigue que se nos haga la boca agua. ¿Nunca has pasado por delante de una panadería cuyo inconfundible olor a pan recién hecho invita a entrar a comprar? Poca gente puede resistirse a no acompañar la comida con pan. Todos, en mayor o menor medida, nos resistimos a abandonar esa tradición tan typical spanish de rebañar el plato con un buen trozo de hogaza.

Mejor ni hablamos de los bocatas, porque me está entrando un hambre atroz. El caso es que, tal vez por conformismo, pereza o adicción al trabajo, ya casi nadie elabora su propio pan al calor de la lumbre. Y cuando hablamos de pan no nos estamos refiriendo a comprar baguetinas congeladas, sino a enharinarse de arriba a abajo y meter las manos en la masa. Para hacer pan casero no es imprescindible contar con complejas maquinarias. Aunque lleguen a simplificar la tarea, el amasado a mano resulta mucho más gratificante.

Lo que sí necesita cualquier aprendiz es un receta infalible para vencer el miedo a no obtener el resultado esperado. Existen tantas clases y formas de elaborar pan como panaderos, por lo que hemos seleccionado una receta que se sale de lo habitual. El pan de chocolate conquista al primer mordisco, y su intenso aroma invade todos los rincones de la casa. Está lejos de ser un pan dulce, ya que no lleva ni un solo gramo de azúcar, únicamente ingredientes naturales.

Ingredientes

200 gramos de masa madre, 350 gramos de harina integral, 300 mililitros de agua, 60 gramos de cacao puro en polvo, una yema de huevo, una pizca de sal marina, 2 gramos de levadura seca, aceite de oliva y un puñado de nueces y/o avellanas, previamente molidas en un mortero.

Preparación

Comenzamos mezclando el agua con 300 gramos de harina y la masa madre. Dejaremos reposar la masa resultante durante una media hora. Luego, añadimos el resto de harina, la yema de huevo batida (aunque guardando un poco para después), el cacao, la sal y la levadura en polvo junto a las nueces y/o avellanas, y procedemos a amasar. La masa resultante debe quedar moldeable al tacto; si queda muy blanda, habrá que añadir más harina, y si queda muy dura, más agua. Al terminar de amasar, formaremos una bola y la introduciremos en un recipiente untado de aceite de oliva (así conseguiremos que no se pegue a su superficie). En total habría que dejar que fermente durante, como mínimo, media hora.

Cuando la masa doble su volumen habrá llegado el momento de darle forma. Después, cogemos la yema de huevo sobrante y con un pincel untamos la superficie del pan. A continuación, calentamos el horno a 230 grados. Una vez precalentado, introducimos el pan sobre una bandeja de horno espolvoreada con harina (para que no se pegue) o sobre una piedra de hornear. Al cabo de 15 minutos, podemos bajar la temperatura a 185 grados. Lo hornearemos durante 35 minutos más, hasta que veamos que esté dorado y hueco al tacto.

He aquí la prueba de que comer sano no es nada aburrido, sino un absoluto placer.

En Muy en forma | ¿El pan engorda? y Pan para hoy, colesterol ‘bueno’ para mañana

Un comentario
  1. Adriana
    Publicado el 12 diciembre, 2014 a las 17:08 | Enlace

    Cual es la masa madre?

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