Morderse las uñas, un hábito peligroso para la salud

Morderse las uñas no representa únicamente un problema estético, también tiene un efecto negativo sobre la salud. Tanto la estructura como el crecimiento de la uña se ve afectado, y se producen microroturas que las obligan a crecer de manera desigual
4 de septiembre de 2013
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El hábito de morderse las uñas podría desencadenar dolores en la mandíbula | Charley

Rara vez le damos demasiado importancia al hecho de morderse las uñas, ya que entendemos que es una conducta común y frecuente entre la población adulta, los jóvenes y los niños. Esta costumbre hace que nuestras uñas luzcan descuidadas, pero no representa únicamente un problema estético: el acto de morderse las uñas de forma repetida tiene repercusiones para la salud, una serie consecuencias que abordaremos tras remontarnos a los orígenes de este peligroso hábito.

Causas

Una gran de número de personas adoptan la manía de morderse las uñas desde la infancia, probablemente por observación, al ver que otros lo hacen, aunque en muchos casos no desaparece con el paso del tiempo. Al cabo de los años, se convierte en algo habitual que se lleva a cabo de manera espontánea, ya sea para aliviar la tensión y frustración o liberarse del estrés.

Los expertos se valen de los estudios realizados hasta la fecha para exponer que la ansiedad es una de las principales causas de morderse las uñas. Representa una vía de escape ante emociones negativas, situaciones de tensión, angustia, nerviosismo o preocupación, aunque también influye la presión a la que nos vemos sometidos.

Al llegar a la edad adulta, dada la apariencia de las uñas mordidas, suelen ser las mujeres las que abandonan antes este hábito. Los hombres, por su parte, tienden a mantener una costumbre que, en principio, no parece tener efectos negativos para la salud.

Consecuencias

La estructura y el crecimiento de las uñas pueden verse seriamente afectados por este hecho, ya que al morderlas se generan microroturas que las obligan a crecer de manera desigual. Pueden aparecer lesiones en las cutículas y también problemas dentales, aumentando el desgaste y la sensibilidad de los dientes al perder el esmalte que los recubre. Además, es posible desarrollar una maloclusión dental y favorecer la transmisión de bacterias y hongos por vía oral.

Ingerir este tipo de microorganismos podría desencadenar una infección en la mucosa de la boca, con las consiguientes molestias que ello supone. Asimismo, cabe la posibilidad de sufrir dolor en las articulaciones de la mandíbula al forzarlas constantemente para modernos las uñas.

Ya por último, indicar que llevar las uñas demasiado cortas causa dolores a la hora de asir objetos, dado que estas desempeñan un papel importante en la precisión y la adherencia de los dedos.

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