Mitos del embarazo

Al igual que giran en torno a la nutrición o al deporte, los mitos también proliferan durante el embarazo
7 de junio de 2013
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Las mujeres son presas de la incertidumbre y el pánico durante el embarazo, de ahí la aparición de muchos mitos y creencias sin fundamento alguno | Teza H.

Mitos del embarazo… ¿por qué surgen? ¿Quién los crea? Hay mitos en todas partes, y de todos los sentidos. Se transmiten de una generación a otra como leyendas urbanas que no hacen más que confundir a la población. Sin ir más lejos, en internet se propagan técnicas para adelgazar de dudosa efectividad y mitos alimenticios que no tienen ni pies ni cabeza, que se apoyan en verdades a medias de los medios de comunicación o de supuestos especialistas en la materia.

Las mamás primerizas también se enfrentan a numerosos mitos durante el proceso de gestación. Viven en un estado de ansiedad, nerviosismo y estrés permanente, y les asaltan las dudas en torno al parto y la salud del feto. Los miedos y fobias se engrandecen conforme avanza el tiempo, y ellas no paran de cuestionarse si estarán haciendo lo correcto para que el embarazo se desarrolle de la manera adecuada. La incertidumbre a la hora de dar a luz y el pánico al dolor es común en la mayoría de casos.

¿Niño o niña?

Son muchos los que afirman que la forma y altura del vientre indican el sexo del bebé. Rotundamente falso. Tanto una cosa como la otra vienen determinadas por la posición del bebé y la complexión y el tono muscular del vientre de la madre.

También hay quien sostiene que la frecuencia cardíaca del feto podría revelar si es niño o niña. Mentira. La única forma fiable de conocer el sexo del bebé es mediante una ecografía.

Ejercicio y embarazo

Practicado con moderación, sin cometer excesos, es recomendable realizar ejercicios cardiovasculares, de tonificación y flexibilidad para mantenerse activa, tanto antes como después del parto. Yoga, pilates, natación (no hay ningún problema en bañarse, no provoca infecciones) y baile, incluso correr, entre otros ejercicios de bajo impacto (como los ejercicios de Kegel, que fortalecen el suelo pélvico), son beneficiosos tanto para la futura mamá como para el bebé.

Alimentación

Otra de las grandes incógnitas para las futuras madres es la alimentación en el embarazo. La voz de alarma la da un parásito que se halla en las carnes cruda y el jamón, el cual causa una enfermedad denominada toxoplasmosis. En este sentido, las embarazadas han de tener cierta precaución, dado que se puede transmitir al feto.

Un conocido mito que gira en torno a la alimentación sostiene que la madre debe comer por dos, es decir, por ella y por el bebé. Verdad a medias, ya que lo que prima es la calidad y no la cantidad: hay que comer alimentos saludables y equilibrados y ganar peso de forma gradual y progresiva.

También hay quien dice que si la madre tiene acidez estomacal, el niño nacerá con mucho pelo. Mentira, puesto que la acidez se debe a cambios hormonales y fisiológicos producidos por el embarazo (el aumento de tamaño del útero presiona el estómago).

Antojos

En cuanto a los archiconocidos antojos, dice el populacho que si se le niega uno a la madre, el bebé nacerá con una mancha en la piel. Error, no existen evidencias científicas que demuestren semejante disparate. Las manchas de color marrón en la piel del bebé se deben a una mayor cantidad de melanina en la zona.

Relaciones sexuales

Aquí viene el gran dilema o la eterna pregunta que se hacen todas las parejas. Al menos en una ocasión, consultan a su ginecólogo o a la matrona si pueden tener sexo durante el embarazo. Por lo general, temen causarle algún daño al bebé o la futura mamá, pero lo cierto es que es algo de lo más natural. A menos que se presente alguna contraindicación como machado, se pueden mantener relaciones sexuales con absoluta normalidad, tanto en las primeras semanas de gestación como en las últimas.

Parto: ¿epidural sí o no?

Muy pocas mujeres se plantean dar a luz sin anestesia local. De hecho, y pese a que puede acarrear el uso de forcex o de ventosa, un 80% de las embarazadas optan por parto con epidural. Aunque esta anestesia pueda tener efectos secundarios, en ningún caso serían sobre el bebé. Cada mujer vive el parto de una manera diferente y el umbral del dolor es particular, de modo que cada una debe elegir la alternativa que más le convenza.

Dicen las malas lenguas que si la madre de la futura mamá tuvo un mal parto, ella también lo tendrá. Otra creencia sin fundamentos, dado que en el parto no influyen aspectos hereditarios. Cada parto es distinto, una misma mujer jamás tendrá dos partos iguales.

Contra todo pronóstico, las embarazadas no temen a las cesáreas, una técnica cuyo uso ha ido aumentando en los últimos años.

Lactancia

Una vez la mujer ha dado a luz, a muchas mamás les atormenta si la lactancia es buena o no para ella y su bebé. Amamantar al niño produce muchos beneficios para ambos, de hecho, la leche materna es el mejor y más completo alimento que la madre puede proporcionar a su hijo.

Tomar el sol

Existe la creencia de que la mujer no debe tomar el sol si está embarazada. Pero siempre que se extremen las precaucaciones, evitando pasar largas jornadas al sol –sobre todo en las horas centrales del día– y usando crema solar de alta protección, no hay ningún problema en ello.

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