Medicamentos genéricos: ¿tienen desventajas?

Los medicamentos genéricos son exactamente iguales que los de marca en cuanto a calidad, seguridad y eficacia
17 de Abril de 2015
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Medicamentos genéricos: igual de eficaces, sin desventajas cualitativas y a un menor precio | Tony W.

Parece que con el uso de los medicamentos genéricos todos salimos ganando: la Administración reduce los gastos farmacéuticos y los ciudadanos, el coste que asumen en medicamentos. No obstante, un alto porcentaje de la población española aún siente miedo a la hora de tomar medicamentos genéricos y desconfía de que sirvan para curar patologías graves.

¿Qué son los medicamentos genéricos? ¿Resultan igual de eficaces y fiables que los de marca? ¿Por qué cuestan menos? ¿La calidad de los medicamentos genéricos es la misma que la de los originales o de marca? ¿Qué ventajas presentan? ¿Y desventajas? A continuación pondremos respuesta a estos y otros interrogantes que sobrevuelan nuestro pensamiento produciendo incertidumbre al acercarnos al mostrador de las farmacias.

Medicamentos genéricos: todo lo que debes saber

Los genéricos son medicamentos con una composición química y cuantitativa iguales a los de los de referencia, a los que comercializan las marcas farmacéuticas. Dicho de otra manera, un medicamento genérico contiene el mismo principio activo que el original, con el que comparte presentación y vías de administración (cápsulas, jarabe, gotas…).

Se trata de un medicamento equivalente desde la perspectiva cualitativa, con una seguridad y eficacia terapéutica probada clínicamente. Para su identificación, en el etiquetado de los medicamentos genéricos figuran las siglas EFG (Equivalente Farmacéutico Genérico) seguido del nombre del laboratorio que lo fabrica.

La principal diferencia entre el medicamento genérico y el de marca es que el primero adopta la denominación de la sustancia medicinal o el principio activo que lo compone. Los genéricos también pueden presentar una apariencia distinta (color, forma y sabor) y diferentes excipientes, que no tienen por qué ser peores que los del medicamento de referencia ni presentar ningún tipo de desventaja.

Entonces, en términos de calidad y efectividad, ¿los medicamentos genéricos son idénticos a los originales? Sí, puesto que pasan los mismos controles y procedimientos que el resto antes de salir a la venta, y están aprobados y avalados por el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Ventajas de los medicamentos genéricos

La ventaja más significativa de los medicamentos genéricos es el ahorro, puesto que su precio de venta al público debe ser un 40% más barato que el del medicamento original. Los fabricantes de genéricos no tienen que amortizar los costes de investigación, desarrollar una nueva molécula y efectuar ensayos clínicos, sino que es el laboratorio que lanza el fármaco original el que asume los gastos, logrando así la exclusividad en su comercialización durante los primeros años.

¿Realmente el medicamento genérico es más económico que el original o el de marca? Lo es. Las autoridades competentes se encargan de autorizar el precio de venta de los genéricos, cerciorándose de que no supera al de referencia.

¿Nos estarán dando gato por liebre? ¿Por qué vale menos un genérico si funciona exactamente igual que el medicamento de marca? ¿No será que la salud se ha convertido en un negocio boyante y que intentan vendernos la moto de cualquier manera posible?

Menor precio no es sinónimo de peor calidad

La utilización de medicamentos genéricos beneficia al ciudadano, que paga menos por el fármaco en cuestión y contribuye a reducir costes en el sistema sanitario público. El bolsillo y la economía de los pacientes se resienten un poco menos sin que disminuya la calidad, la seguridad y la eficacia del medicamento.

La salud es nuestro bien más preciado, y los médicos tienen el deber y la responsabilidad profesional de velar por ella. Iría en contra de su propia ética recetar un medicamento que funcionara peor por muy barato que fuese; sería como engañarse a ellos mismos. Además, los genéricos cumplen el mismo nivel de exigencia que los de marca, y no estarían aprobados si funcionaran peor o hicieran otro efecto.

La decisión final siempre será del paciente, el cual puede gastar más y escoger el medicamento de marca cuando el farmacéutico le ofrezca el genérico. Al menos ahora sabrá que tiene la posibilidad de elegir uno u otro fármaco sin temor a jugársela.

¿Tú cuál eliges?

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