Las verduras también pueden tener un alto contenido calórico

Consumidas en su estado natural, las verduras aportan muy pocas calorías. Sin embargo, factores como el método de cocción y los añadidos incrementan significativamente su contenido calórico
23 de enero de 2013
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La primera idea que nos viene a la mente cuando queremos adelgazar o bajar de peso es que tendremos que pasar los próximos meses atiborrándonos a verduras, sin probar platos con elevado valor energético. Consumidas en su estado natural, las verduras y hortalizas suministran al organismo múltiples nutrientes, entre los que destaca la fibra, las vitaminas de los complejos B y C, los minerales y los antioxidantes (betacarotenos, licopeno y compuestos azufrados).

En su composición predomina el agua, por lo que aportan muy pocas calorías; lo que las convierte en el alimento estrella de las dietas de adelgazamiento. Aunque las verduras sean una fuente de sustancias protectoras y no deban faltar en la alimentación diaria, hay algunos factores que pueden triplicar su contenido calórico. Ni que decir tiene que este exceso de calorías echaría al traste los planes de ganarle el pulso a la báscula y lucir una silueta más esbelta.

Las escasas calorías que contienen en fresco se pueden incrementar notablemente en función de con qué las acompañemos. Si a un puré de patatas le agregamos leche, obtendríamos un plato de unas 220 calorías aproximadamente. En cambio si, además de leche, le incorporamos al puré nata, mantequilla y queso las calorías pueden dispararse. Tampoco es lo mismo consumir unas berenjenas asadas con un toque de aceite de oliva que freírlas en abundante aceite.

Otro ejemplo muy claro lo encontramos en las ensaladas. Tenemos la creencia de que comer sólo ensalada ayuda a bajar de peso, sin tener demasiado en cuenta los ingredientes que añadimos. Si la adicionamos con quesos de pasta dura, salsa rosa o mayonesa, huevo y otros aderezos típicos, convertiremos un ligera ración de vegetales en un plato hipercalórico.

No obstante, una ensalada completa con pollo, pavo o atún y vegetales frescos puede ser una opción como plato principal. Servida como guarnición contribuye a incrementar el contenido calórico de la comida. Los ingredientes adicionales pueden jugar en contra del objetivo de perder o mantener el peso a raya.

Uno de los recursos para que los platos de verduras no sean monótonos y aburridos es recurrir a salsas y aderezos con pocas calorías, a base de yogur, quesos bajos en grasas, leche desnatada u otros aliños ligeros que no contengan aceite ni mantequilla.

Fotografía | Salihan
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