Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se produce cuando nuestro organismo no es capaz de producir las enzimas necesarias para desdoblar la lactosa en glucosa y galactosa
30 de junio de 2012
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Intolerancia lactosa

Es la más común de las intolerancias alimenticias. Aproximadamente un 15% de los adultos españoles padece intolerancia a la lactosa. La lactosa es un azúcar presente en todas las leches de los mamíferos (vaca, cabra, oveja y humana), aunque también es frecuente en muchos alimentos preparados. Este azúcar está compuesto de glucosa y galactosa, y es también conocido como “el azúcar de la leche”.

Por su parte, la lactasa es una enzima que se produce en el intestino delgado y cuya labor es digerir y absorber la lactosa para después desdoblarla en sus dos componentes principales, la glucosa y la galactosa.

Ser intolerante a la lactosa significa que nuestro organismo no produce suficiente enzima (lactasa) como para dividir toda la lactosa que ingerimos. Esto provoca diversos síntomas, como dolores de estómago, problemas gástricos, hinchazón abdominal, digestiones pesadas… La intolerancia a la lactosa no sigue un patrón exacto: hay personas que notan sus efectos inmediatamente después de su ingesta, y hay otras personas en cambio que no sufren ningún síntoma hasta pasados 30-60 minutos de su consumo.

La intolerancia a la lactosa es bastante más frecuente en adultos; en torno a los 20 años de edad muchas personas la sufren en mayor o menor intensidad. En Estados Unidos, aproximadamente 30 millones de adultos tienen algo de intolerancia a esta edad. A pesar de su incidencia, no es una intolerancia peligrosa, y en muchos casos aparece en un grado mínimo y temporal. En lo que se refiere a los niños, se desarrolla especialmente durante la transición de la leche materna a la leche de vaca.

¿Cómo hacer frente a la intolerancia a la lactosa?

Hoy en día resulta muy sencillo: hay que eliminar, en mayor o menor medida, de acuerdo al nivel de intolerancia que padezcamos, los productos lácteos de nuestra dieta, o bien consumir los que tengan menor cantidad de leche, como pueden ser el queso y la mantequilla.

En cuanto a la leche en sí, existe una amplia variedad de marcas que fabrican leche sin lactosa, ya sea entera, semidesnatada o desnatada. También disponemos de batidos y galletas sin lactosa, chocolate sin lactosa…

Fotografía | sweetbeetandgreenbean
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