Hiporexia, la disminución parcial del apetito durante la vejez

Se trata de una patología que se camufla bajo la normalidad, pero que puede tener serias consecuencias
15 de julio de 2013
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El 90% de los ancianos mayores de 80 años sufre alteraciones del apetito | James

La hiporexia es un trastorno que afecta a más de 8 millones de personas en España. Del mismo modo que la anorexia es definida por la pérdida absoluta de apetito, la hiporexia se caracteriza por la disminución del apetito.

La inapetencia de los mayores no obedece a una pataleta o un berrinche senil, ya que entre el 50 y el 60% de los ancianos de nuestro país sufren este problema. La hiporexia es un síntoma que puede esconder alguna patología más severa, por lo que actúa como señal de alarma para el colectivo médico.

Normalmente, los ancianos comen menos porque disminuyen sus necesidad físicas y, con la edad, su estómago pide una menor cantidad de alimento. Pero la falta de apetito también puede deberse a los fármacos que reciben para tratar alguna patología concreta. La alteración del apetito puede ser un indicio de alguna enfermedad que precise apoyo psicológico, por lo que el estado anímico de los mayores es otra de las posibles causas de la hiporexia.

Entre el 50 y el 60 % de los ancianos sufren alternaciones del apetito

La falta de hambre aparece a menudo en el peor momento, el de enfermedad, justo cuando se precisa más energía y proteínas para acelerar la recuperación. La consecuencia más alarmante de la hiporexia es la desnutrición. Los ancianos comienzan a rechazar cualquier menú, perdiendo peso al disminuir la ingesta y entrando en un círculo vicioso de complicaciones. Cuando el paciente tiene las defensas bajas por alguna patología, es más propenso a la desnutrición.

La hiporexia se camufla bajo el velo de la normalidad. Muchas familias dan por sentado que los ancianos comen menos, sin reparar en que su padre, madre, abuelo o abuela no obtiene ni la mitad de sus requerimientos diarios de energía. Los propios pacientes no mencionan las alteraciones del apetito en las consultas médicas, no le dan mayor importancia ni creen que tenga remedio. Incluso, muchos ancianos sustituyen las comidas que le producen aversión por dulces, lo que a la larga desequilibra su dieta y agrava su estado de salud.

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