Hígado graso: consejos nutricionales

La alimentación desempeña un papel fundamental en el tratamiento del hígado graso, siendo importante modificar la dieta y ajustar el aporte calórico de la misma
20 de agosto de 2013
higado graso

La dieta influye en la acumulación de grasa y la inflamación hepática | Steven

El hígado graso es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado. No se conocen con certeza las causas por las que es la afección hepática crónica más común en el mundo occidental, aunque se asocia a factores de riesgo tales como la obesidad, la diabetes o la hipercolesterolemia. Los síntomas, aunque poco evidentes e incluso inexistentes en muchas personas, se manifiestan mediante hinchazón abdominal al terminar de comer, digestiones pesadas y cansancio crónico.

En los últimos años se ha registrado un notable incremento de casos de hígado graso, un trastorno del que tampoco están a salvo niños y adolescentes. Realizar una adecuada selección de alimentos y seguir una serie de consejos nutricionales es clave para combatir, según la fase de desarrollo, el hígado graso. Es preciso llevar una dieta con más fibra, menos grasas trans, saturadas o hidrogenadas, libre de azúcares simples y alcohol. A estas indicaciones se sumaría la de controlar el aporte calórico de la dieta para favorecer la pérdida de peso en pacientes que presentan obesidad o sobrepeso.

La esteatosis hepática no alcohólica es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado

Aumentar el consumo de fibra provoca una mayor saciedad, ayudando a reducir el peso de manera indirecta y a controlar la resistencia a la insulina, frecuente en las personas que sufren hígado graso. Hay que prescindir de todo tipo de alimentos azucarados y aprender a cocinar dulce sin añadir azúcar. También podría ser conveniente limitar temporalmente de la dieta el consumo de fruta fresca por su contenido en fructosa. Asimismo, es interesante incluir verduras de hoja verde en cada comida y apostar por las legumbres y los cereales integrales.

El exceso de grasas malas dificulta el metabolismo de los lípidos y aumenta el riesgo cardiovascular, aspecto que deben prevenir los afectados por hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica. Por contra, incrementar la ingesta de ácidos omega 3 tiene un efecto favorable en el tratamiento del hígado graso. El alcohol se considera tóxico para el órgano de los mil metabolismos, por lo que sería conveniente suprimir por completo el consumo de bebidas alcohólicas.

En la prevención y tratamiento del hígado graso juega un papel fundamental la selección de alimentos. Si no se trata a tiempo, podría desencadenar en afecciones graves como la cirrosis o, incluso, el cáncer de hígado.

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