Herpes zóster: contagio

El herpes zóster es una infección vírica contagiosa que se caracteriza por la aparición de erupciones o vesículas cutáneas en determinadas zonas del cuerpo. Se trata de una reactivación del virus de la varicela que se ha mantenido latente o inactivo en los ganglios nerviosos. Normalmente, si no hay complicaciones, el herpes zóster se cura en menos de 3 semanas
13 de julio de 2015
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El contagio del herpes zóster produce, entre otros síntomas, un característico sarpullido y pequeñas ampollas entre el cuello y el abdomen, tal y como se aprecia en la fotografía | Ajcann (CC by 2.0, Flickr)

El virus que produce el herpes zóster es el mismo que origina la varicela, sobre todo en niños menores de 10 años. La diferencia es que el herpes zóster afecta a los adultos y no se expande por todo el cuerpo; se centra en una zona determinada y llega a causar dolor persistente, intenso y debilitante.

La incidencia del herpes zóster en la población española es del 15%. Generalmente, las personas mayores de 60 años y las que presentan inmunodeficiencia por VIH o tratamientos farmacológicos tienen más probabilidades de desarrollar la afección. En ocasiones también se da en niños que han pasado la varicela durante su primer año de vida.

¿Qué es el herpes zóster?

El herpes zóster es una infección vírica causada por el virus varicela-zóster, el cual permanece en los ganglios nerviosos y se mantiene latente o inactivo durante un tiempo más o menos prolongado. De manera coloquial, diríamos que se trata de una reactivación del virus dormido en personas que han pasado la varicela en su infancia.

El virus varicela-zóster no desaparece completamente tras la primera infección; puede reactivarse al cabo de muchos años y desencadenar un brote. Forma una especie de “serpiente” o “culebrilla” (como también se conoce el herpes zóster) que recorre el nervio y se manifiesta con una dolorosa erupción cutánea.

Causas

Se desconocen las razones exactas por las que el virus se vuelve activo nuevamente generando brotes de herpes zóster. Es posible que el microorganismo despierte cuando el sistema inmunológico es más vulnerable, lo que explicaría que el envejecimiento y la presencia de enfermedades como el SIDA o el cáncer sean factores de riesgo para desarrollar la “culebrilla”.

Síntomas

Antes de que aparezca el característico sarpullido del herpes zóster, se puede notar una sensación de cosquilleo, escozor o quemazón a veces acompañada de un aumento de la temperatura corporal, dolor de cabeza y malestar general.

El principal síntoma o signo del herpes zóster es la aparición de pequeñas ampollas en la piel, normalmente en el tórax y, en menor medida, en el cuello o el rostro. Cuando las vesículas comienzan a secarse, se cubren de unas costras marronáceas que caen al cabo de dos o tres semanas y que pueden dejar cicatrices.

¿El herpes zóster es contagioso?

Sí. El contagio del virus varicela-zóster se produce por contacto físico con las lesiones vesiculares y mediante las secreciones respiratorias. Un niño que entre contacto con las vesículas infectadas puede contraer la varicela.

¿Es posible prevenir su contagio? Evitar el contacto con las personas con herpes zóster reduce el riesgo de contraer el virus. Aparte de una vacuna contra la varicela, existe una vacuna que se administra a adultos de avanzada edad para la prevención del herpes zóster y sus posibles complicaciones.

Las mujeres embarazadas y las personas inmunosuprimidas deben tener mucha precaución para evitar el contagio.

Tratamiento

En lo que respecta al tratamiento, los fármacos antivirales pueden reducir la severidad y duración del episodio de herpes zóster, siempre que se administren en las primeras 72 horas desde la aparición de las erupciones. Cuanto antes se tomen, más útiles o efectivos resultan.

Una vez aparecen las lesiones cutáneas, el tratamiento farmacológico no se considera eficaz. En cualquier caso, el médico puede prescribir analgésicos y antihistamínicos para aliviar el dolor y el picor.

Remedios caseros para tratar el herpes zóster

Una de las medidas que podemos tomar en casa es llevar ropa cómoda, suave y holgada. Colocar compresas húmedas y frías en la zona afectada ayuda a calmar las molestias. Usar una loción calmante también es útil para el alivio de la irritación.

En la medida de lo posible, hay que evitar las situaciones de estrés para que los síntomas no se agraven y dificulten la curación.

Se recomienda a las personas con herpes zóster mantenerse alejadas mientras las ampollas supuran a fin de no infectar a quienes nunca han tenido la varicela.

En Muy en forma | Varicela en adultos

Un comentario
  1. Laura
    Publicado el 21 enero, 2016 a las 03:54 | Enlace

    Hola, este tipo de herpes también se contagia sexualmente. Y puede ser muy peligroso si un bebé entra en contacto con las vesículas, por ejemplo por el beso de alguien con ampollas en los labios. Un saludo

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