La granada, una fruta muy saludable

La granada es una fruta que destaca por su capacidad antioxidante. Es baja en calorías y rica en minerales, vitamina C y en algunas vitaminas del complejo B
23 de Enero de 2015
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La granada, una fruta con gran número de antioxidantes y propiedades saludables | Frédérique V.

La granada es una fruta típica del otoño que presenta una forma globosa y tiene un tamaño algo mayor que la manzana. En el interior de su corteza encontramos una gran cantidad de semillas de color rojo brillante recubiertas por una pulpa jugosa de sabor agridulce. Aunque sea muy común en la zona del Mediterráneo, las numerosas propiedades nutritivas de la granada suelen escapar del conocimiento de la mayoría.

Gracias al reconocimiento de ser una de las frutas con mayor poder antioxidante, la granada ha recobrado parte del valor que tenía antaño. Puesto que las ventajas de esta virtuosa fruta van mucho más allá, te contamos cuáles son las principales propiedades de la granada y cómo introducirla en la dieta a través de saludables recetas.

Propiedades de la granada

Como el agua representa un porcentaje muy alto en su composición y su contenido en hidratos de carbono es escaso, la granada aporta muy pocas calorías. En lo que respecta a otros nutrientes, destaca por ser rica en potasio y ofrecer cantidades considerables de magnesio, fósforo y hierro. También contiene vitamina C, B1, B2, niacina y ácidos orgánicos (cítrico y málico predominantemente) en pequeñas cantidades.

Sin embargo, la granada encierra una serie de compuestos especialmente beneficiosos para la salud del organismo que hacen de ella una superfruta: los polifenoles. Estas sustancias son las responsables de su enorme capacidad antioxidante, superior incluso a la de los arándanos, el té verde o el vino.

Dichos componentes ayudan a retrasar el proceso de envejecimiento y a mantener la piel sana. Además, favorecen la circulación sanguínea y disminuyen la presión arterial, por lo que el consumo de granada contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares. Asimismo, estudios clínicos indican que la granada puede resultar beneficiosa para reducir el riesgo de afecciones degenerativas y de cáncer.

La presencia de flavonoides y taninos le otorgan propiedades astringentes y antiinflamatorias. Por ello, la granada es un recurso útil en el tratamiento de la diarrea, cólicos, flatulencias y otros trastornos digestivos.

A las posibles propiedades tumorales de la granada se suman efectos favorables como aliviar la fiebre y el asma, evitar la retención de líquidos, combatir la hipertensión, el exceso de ácido úrico o la anemia ferropénica.

Por si fuera poco, la granada tiene la fama de fruta afrodisíaca. Según señalan las últimas investigaciones, el zumo de granada aumenta el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres.

Uso en recetas

La granada contiene en torno a 65 calorías por cada 100 gramos. Al tener un bajo contenido calórico y un elevado poder diurético y aporte de fibra, se contempla el consumo de granada en dietas de adelgazamiento y de las personas que padecen diabetes. Tomar granada es una manera de garantizar un aporte vitamínico sin que las calorías se disparen.

Las atractivas semillas de color rubí que aparecen dentro de la granada se pueden consumir frescas al natural o emplearse como ingrediente en macedonias de frutas, ensaladas y zumos o batidos. También pueden formar parte de postres dulces y salsas. Cada vez con más frecuencia se utilizan en la elaboración de mermeladas, confituras, jaleas y helados a los que aportan color y nutrientes.

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