Gases intestinales, flatulencias y meteorismo

Todos, en alguna ocasión, hemos padecido gases intestinales o flatulencias. El meteorismo obedece a distintas y variadas causas, pero la dieta y nuestro estilo de vida juegan un papel fundamental en la acumulación de gases
5 de febrero de 2013
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Gases intestinales, flatulencias y meteorismo, una ‘verdad’ incómoda | Whisperwolf

Que tire la primera piedra el que en algún momento de su vida no haya tenido o sufrido molestias e incomodidad a causa de la acumulación de gases intestinales. Más que una enfermedad, las flatulencias y el meteorismo son señales de que algo falla en nuestra alimentación y estilo de vida. El exceso de gases intestinales puede provocar dolor e hinchazón abdominal, problemas lumbares, cefaleas y sensación de angustia.

¿A qué se deben los gases?

Los gases se suelen producir por fermentaciones intestinales a causa de cuadros de estreñimiento, dietas caóticas o hábitos como comer de pie y deprisa. También el exceso de fibra y el consumo de leche y sus derivados en personas que no toleran la lactosa favorecen esta molesta y desagradable anomalía. En algunos casos, surgen como respuesta a ciertos medicamentos o se manifiestan por falta de flora intestinal o de enzimas digestivas.

Como podéis comprobar, las causas son distintas y variadas pero por suerte existen medidas para llegar a la raíz del problema. Eliminando de la dieta durante un período de tiempo alimentos como los lácteos, se puede determinar si son o no uno de los posibles desencadenantes. Si al cabo de los días tenemos los mismos síntomas, podemos eliminar otro grupo de alimentos flatulentos y observar si los gases aumentan o disminuyen.

Algunas personas no toleran edulcorantes como el manitol o el sorbitol, ya que producen o incrementan los gases intestinales. En cambio otros no digieren bien la lechuga, la cebolla, las alcachofas, las coles, las legumbres o los alimentos integrales. En casos de meteorismo y flatulencias se recomienda eliminar las bebidas con gas y beber únicamente agua en las comidas. La cuestión es que comprobemos qué alimentos son los responsables de nuestro malestar digestivo.

Ten en cuenta que incluyendo la actividad física en la rutina diaria consigues favorecer la digestión y que el cuerpo fabrique menos gases. Practicar ejercicios de relajación y comer despacio, masticando bien la comida, también puede ser de ayuda para evitar que los gases se acumulen y revoloteen en el intestino.

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