¿Los frutos secos engordan?

Los frutos secos no engordan, sino que ayudan a prevenir la obesidad. Se ha demostrado que por su capacidad saciante contribuyen al control del peso corporal. Aunque contienen mucha grasa y calorías, incorporar frutos secos a la dieta es una manera de cuidar la línea y la salud cardiovascular, dado que tienen un efecto hipocolesterolemiante
29 de mayo de 2015
los frutos secos engordan

Consumidos con moderación, los frutos secos no engordan | Thomas Q.

Solemos acusarlos de los kilos de más que marca la báscula, pero lo cierto es que los frutos secos no engordan. En muchas ocasiones el temor a engordar o ganar peso nos lleva a demonizar y a eliminar de la dieta alimentos tan nutritivos y beneficiosos para la salud como los frutos secos.

Fijándonos en la tabla de calorías de una bolsa de nueces, almendras o avellanas entenderemos por qué los frutos secos tienen la mala fama de engordar. Con más de 600 calorías por cada 100 gramos, los frutos secos constituyen uno de los alimentos con mayor densidad energética.

Frutos secos a diario para prevenir la obesidad

¿Sabías que los frutos secos pueden ayudar a adelgazar? Aunque contienen bastante grasa y calorías, los frutos secos no solo no engordan, sino que contribuyen a controlar el peso corporal, tal y como confirman los estudios científicos llevados a cabo hasta la fecha. Contra toda lógica, el consumo regular de frutos secos se asocia a una menor ganancia de peso y riesgo de obesidad.

Por tanto, incorporar frutos secos a la dieta habitual no supone ganar kilos o engordar. La clave está en consumir una cantidad razonable, en tomar frutos secos de manera moderada. La recomendación es comer una ración diaria de 25-30 gramos, justo lo que cabe en un puño cerrado.

¿Por qué no engordan los frutos secos?

La ciencia dice que no existe correlación entre la ingesta de frutos secos y el sobrepeso o la obesidad, puesto que representan un combustible necesario y beneficioso para el organismo. Aportan grandes dosis de energía y tienen una importante capacidad saciante, ya que son ricos en proteína y fibra.

A falta de demostración científica, es posible que los frutos secos aumenten la termogénesis o la combustión de calorías. Comer frutos secos no es sinónimo de engordar, pero sí parece una manera de mantener el metabolismo activo por un mayor período de tiempo.

Eso sí, hay que tener en cuenta que lo ideal es consumir los frutos secos al natural, y no con aceites y/o sal añadida. Comer un puñado de frutos secos siempre será mejor opción que tomar bollería industrial, galletas o patatas fritas como aperitivo.

Frutos secos y salud cardiovascular

La riqueza de nutrientes y el perfil saludable de las grasas que contienen los frutos secos los convierten en un valioso aliado de la salud cardiovascular. Y es que en los últimos años las investigaciones ponen en evidencia que las dietas que incluyen frutos secos pueden disminuir el riesgo de infartos o cardiopatías.

Se ha demostrado que los frutos secos ayudan a reducir el colesterol “malo” y los triglicéridos, por lo que, además de no provocar un aumento de peso corporal, son buenos para el corazón. Asimismo, una ración de frutos secos puede tener incluso más antioxidantes que las raciones de fruta y verdura diarias. Estos polifenoles neutralizan los radicales libres, combaten el envejecimiento y previenen diversas enfermedades.

No faltan razones que invitan a vencer el miedo a ganar peso o engordar comiendo frutos secos diariamente. Consumidos con moderación, dentro de una dieta equilibrada y una vida activa, los frutos secos no engordan; son un placer para el paladar y… para el corazón.

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