Fractura de tobillo

La fractura de tobillo implica que uno o más huesos del tobillo (peroné, tibia o astrágalo) se quiebren o se rompan. Sus síntomas, inflamación, dolor, incapacidad para mover el pie o soportar el peso del mismo
30 de agosto de 2013
fractura tobillo

La recuperación de la fractura de tobillo depende del estado de los ligamentos y los huesos involucrados | David L.

La fractura de tobillo es una de las lesiones traumáticas más frecuentes, y su incidencia y complejidad aumentan a medida que evolucionan los hábitos deportivos de la población.

La fractura de tobillo, o rotura de los huesos que lo forman, pueden ser parcial o completa y producirse en uno o en ambos lados del tobillo. Esta dolorosa lesión involucra al menos a uno de los siguientes huesos: tibia, peroné y astrágalo, y se manifiesta con claros síntomas: inflamación, dolor, enrojecimiento, incapacidad para mover el tobillo, dificultad para soportar su peso, etc. En algunos casos, se escucha un crujido en el instante que se produce la fractura.

Los deportistas están más expuestos a sufrir un traumatismo en el tobillo por el impacto que se ejerce en esta zona o las exigencias físicas que soportan, aunque también pueden producirse a causa de accidentes automovilísticos, resbalones, caídas y golpes directos en el tobillo. El médico o traumatólogo le preguntará al paciente acerca de sus antecedentes personales y sintomatología para luego llevar a cabo la exploración, presionando suavemente el tobillo lesionado, y así determinar el lugar de la fractura.

Si los resultados del examen indican que hay rotura, el especialista solicitará radiografías para confirmar su diagnóstico. Las fracturas graves suelen requerir cirugía, lo que implica el uso de clavijas de metal, tornillos especiales y placas que actúan como elementos de soporte del hueso mientras la fractura se va consolidando. En el caso de que la intervención quirúrgica no fuese necesaria, probablemente se deberá usar yeso o una férula entre cuatro y ocho semanas. El tiempo de recuperación varía de acuerdo a la gravedad de la lesión y el estilo de vida del paciente.

Una vez retirado el yeso, comenzarán las sesiones de fisioterapia destinadas a restablecer la normalidad en el movimiento de la articulación del tobillo. El pronóstico será favorable si la fractura se trata correctamente y de inmediato. De hecho, alrededor del 80% de las fracturas de tobillo relacionadas con la actividad física se curan sin complicaciones a largo plazo. Retomar el ejercicio físico exigente o el deporte de alta intensidad puede llevar meses, dado que si no se cura al cien por cien y se sigue el tratamiento adecuado, corremos el riesgo de sufrir sucesivas lesiones en la articulación del tobillo.

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