Falta de apetito sexual

Son muchos los factores que pueden estar detrás de la inapetencia o falta de apetito sexual: el estrés, la ansiedad, la autoestima… La pérdida del interés por la actividad sexual no es exclusiva del género femenino, también afecta a los hombres. La recomendación de los expertos es afrontar el problema y no eludirlo, puesto que puede deteriorar la relación de pareja
10 de Julio de 2015
Etiquetas
falta de apetito de sexual

Falta de apetito sexual, un problema de mujeres y hombres, incluso jóvenes | Sarah R.

La falta de apetito sexual podría definirse como la ausencia de fantasías eróticas y deseos sexuales, un problema frecuente que puede llegar a desencadenar conflictos en la relación de pareja, Afecta más a las mujeres que a los hombres, incluso a una temprana edad, y genera sentimientos de culpa, frustración, malestar, sensación de agobio, ansiedad…

El principal síntoma o signo que permite identificar la inapetencia es la pérdida del interés por el sexo. La falta de apetito sexual suele ir acompañada de excusas o evasivas para evitar la actividad erótica y sexual propuesta por la pareja. Aparte de darnos cuenta de que el sexo se va disipando de nuestro pensamiento y queda relegado al último plano en nuestra lista de preferencias, rehuimos de las situaciones en las que habitualmente nuestra pareja sugiere un encuentro sexual.

Quienes la padecen evitan los momentos de intimidad con la pareja de una manera constante y ven disminuida o anulada su iniciativa para proponer relaciones sexuales. En lugar de ser una experiencia agradable y placentera que activa el deseo, el acto sexual parece más un hecho desagradable, casi una obligación para evitar reproches y discusiones con la pareja.

Causas

Factores psicológicos, biológicos y socioculturales pueden condicionar el deseo o apetito sexual. La existencia de un problema o una alteración hormonal, por ejemplo niveles bajos de testosterona, así como determinados fármacos y patologías pueden interferir en nuestra respuesta sexual.

En el plano psicológico, las causas de la falta de apetito sexual se encuentran en la dificultad para vincularse emocionalmente, el desconocimiento del propio cuerpo y del cuerpo de la pareja y las inseguridades. La rutina y el aburrimiento conducen a obtener poco placer, y la insatisfacción lleva a evitar futuras relaciones sexuales.

La vergüenza o el miedo a no “dar la talla” pueden bloquearnos hasta el punto de rechazar cualquier encuentro sexual. El estrés, la depresión, los problemas de erección y de eyaculación precoz también van en detrimento del apetito sexual. El deporte, la meditación y las técnicas de relajación son buenas opciones para combatir las tensiones cotidianas.

La esfera sociocultural englobaría las normas sociales establecidas, los tabúes que existen alrededor de la sexualidad y las relaciones interpersonales. La búsqueda de la “normalidad sexual”, la desconfianza o el resentimiento son aspectos que también pueden influir negativamente en el deseo sexual.

Soluciones

Para poder solucionar un problema de inapetencia o bajo deseo sexual y encender nuevamente la llama de la pasión es preciso conocer los desencadenantes. La falta de apetito sexual podría requerir atención sexológica para trabajar los factores de predisposición, la educación sexual y aspectos relacionados con el compromiso emocional.

Si la relación de pareja está marcada por la insatisfacción o la falta de placer, los celos, las infidelidades… difícilmente habrá deseo sin comunicación. Aparte de abordar el origen del problema, hay que centrar la atención en lo sexual a través de estímulos internos (pensamientos eróticos, fantasías…) y externos (caricias, juguetes sexuales…).

Uno de los recursos que pueden ser efectivos para estimular o alimentar el deseo sexual es jugar y experimentar con la pareja, dándole importancia a los prolegómenos e intentando sorprender y seducir con la espontaneidad. Olvidar los prejuicios y no caer en la monotonía es fundamental en las relaciones sexuales.

Bajar de peso, hacer ejercicio, comer sano y de manera equilibrada son hábitos recomendables para gozar de una vida sexual plena. En relación a la dieta, a pesar de que ningún alimento obra milagros, las nueces, el chocolate y la canela, además de las denominadas frutas afrodisíacas, pueden contribuir a potenciar el deseo sexual.

Cuanto antes aprendamos a aceptarnos tal y como somos, a reducir las exigencias hacia la pareja y a sentirnos seguros con nuestro cuerpo antes volveremos a disfrutar del sexo en plenitud.

En Muy en forma | Beneficios del sexo para la salud

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.