
La fatiga es una de las principales consecuencias de la actividad física. ¿Se puede medir de algún modo el nivel de cansancio? La escala de Borg, en combinación con el porcentaje de frecuencia cardíaca máxima, es una de las herramientas más empleadas para cuantificar la intensidad de trabajo.
Dicho de otra forma, es un método subjetivo de medición que relaciona el esfuerzo percibido con un valor numérico que va del 0 al 10. La escala de esfuerzo percibido, o RPE, por sus siglas en inglés, fue propuesta y diseñada por el sueco Gunnar Borg, quien supo encontrar un vínculo entre el nivel de exigencia y la percepción que tienen los deportistas del trabajo físico. En un principio cuantificaba el esfuerzo en 20 niveles, pero tiempo después se redujo a 11 niveles para facilitar la aplicación.
¿Para qué sirve la escala de Borg?
Con ella podremos controlar el cansancio en cualquier actividad y dosificar la carga de entrenamiento. ¿Cómo se aplica? El deportista ha de llevar un control sobre la actividad, anotando en cada entrenamiento diario su percepción del esfuerzo con los valores numéricos de la escala. A modo orientativo, una intensidad alta de carrera implica que usemos menos grasa como combustible que si realizamos el mismo ejercicio a baja intensidad.
La escala de esfuerzo

Los índices 1 y 2 corresponderían a un ejercicio leve, pongamos como ejemplo caminar durante unos minutos. El 3 representa el nivel de intensidad moderado en el que quemaríamos más grasa, y sería el más adecuado para personas sedentarias sanas. Del 4 al 6 nos encontraríamos en un nivel ya más exigente, aunque todavía moderado. A partir del nivel 7 estaríamos en el límite del trabajo aeróbico, por lo que es poco probable que pudiéramos aguantar el ritmo durante un tiempo prolongado. Y, finalmente, el décimo nivel es el ejercicio más extenuante que una persona pueda realizar.
De esta forma es mucho más fácil conocer el efecto que tiene el entrenamiento en base a la intensidad con la que se lleva a cabo.
Fotografía | stijnbokhove
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