Enfermedades de la tiroides

La tiroides es una glándula que se localiza en la laringe, por debajo de la tráquea. Su función es fabricar, almacenar y liberar hormonas tiroideas. Existen varios tipos de trastornos o enfermedades de la tiroides: bocio, tiroiditis, cáncer de tiroides, hipertiroidismo e hipotiroidismo
26 de Febrero de 2015
Etiquetas
enfermedades de la tiroides

El hipertiroidismo y el hipotiroidismo son dos de las enfermedades de la tiroides más frecuentes | Sunshinecity

La tiroides o la glándula tiroidea se sitúa en la parte anterior del cuello, rodeando la tráquea por debajo de la laringe. Está formada por dos lóbulos laterales en forma de mariposa y una porción de tejido que sirve de puente de unión delante de la tráquea. La tiroides regula el metabolismo del organismo.

Esta glándula se encarga de elaborar, almacenar y liberar hormonas tiroideas, las cuales controlan el ritmo de muchas actividades del cuerpo humano. Cuando la glándula tiroides funciona correctamente, el metabolismo basal se mantiene constante y no se ralentiza ni se acelera, es decir, su ritmo no es ni demasiado rápido ni lento.

Las enfermedades de la glándula tiroides suelen afectar en mayor medida al sexo femenino que al masculino. En algunos casos pueden ocurrir durante el embarazo o después del parto. Las posibilidades de desarrollar disfunción tiroidea aumentan con la edad, por lo que se recomienda realizar exámenes regulares a las mujeres a partir de los 50 años. También los grupos de riesgo (embarazadas con enfermedades autoinmunes, como diabetes, mujeres con menopausia prematura o infertilidad…) precisan estas pruebas antes del citado período o con más asiduidad.

Existen varios tipos de trastornos o problemas tiroideos, entre los que se encuentran los siguientes: bocio (o incremento de tamaño de la glándula tiroides), nódulos (bultos en la tiroides), tiroiditis (hinchazón de la tiroides) y cáncer de tiroides. Sin embargo, las patologías de la tiroides más frecuentes y comunes en las consultas de endocrinología quizá sean el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.

Hipertiroidismo

El hipertiroidismo es la consecuencia de la excesiva producción de hormonas tiroideas, lo que da lugar a una serie de síntomas y signos físicos bien reconocidos: nerviosismo, taquicardia, pérdida de peso inexplicable, irritabilidad, temblores, aumento de la sudoración, mayor número de deposiciones o evacuaciones intestinales y alteraciones en el período menstrual (menor cantidad de flujo y menstruaciones más espaciadas).

Hipotiroidismo

La inflamación crónica de la tiroides se denomina hipotiroidismo, y ocurre cuando la glándula no produce suficiente hormona tiroidea o existe un déficit de hormonas tiroideas. Generalmente, la sintomatología que acompaña al hipotiroidismo es leve y poco específica. Con frecuencia la enfermedad se diagnostica incluso antes de que manifiesten los síntomas. No obstante, se podría tener hipotiroidismo y no percibir ninguna molestia durante meses o años; es lo que se conoce como hipotiroidismo subclínico.

Algunos de los síntomas más usuales que se presentan cuando la hipofunción es acusada son: cansancio o fatiga, dificultad para concentrarse, sensación de frío, dolores musculares, uñas frágiles o quebradizas, caída del cabello, piel seca, estreñimiento y ausencia de deseo sexual. Erróneamente, el hipotiroidismo suele estar ligado a un aumento importante de peso. Aunque pueda favorecer que se ganen algunos kilos, las principales causas, sin duda, son los malos hábitos dietéticos y la inactividad física.

Tratamiento

Los pacientes con hipotiroidismo o hipertiroidismo deben estar controlados con un médico endocrino de por vida. Hay que tener en cuenta que los síntomas pueden presentarse de diferente modo entre una y otra persona e incluso confundirse con patologías como la depresión o el estrés.

El tratamiento del hipotiroidismo es crónico y permanente, y consiste en instaurar la hormona tiroidea (T4) hasta normalizar los niveles en sangre. La dosis puede aumentar de vez en cuando, por lo que es necesario analizar el nivel de hormona con regularidad. No se debe suspender el tratamiento a menos que el especialista así lo indique.

En el caso del hipertiroidismo el tratamiento se realiza con fármacos antitiroideos y cuando estos medicamentos no son eficaces, el endocrinólogo puede recomendar el tratamiento con yodo radiactivo, destruyendo la tiroides por la radiación. Aunque sea poco indicado, en ocasiones hay que recurrir a la cirugía para la extracción de la hormona tiroidea.

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.