Dispepsia

La dispepsia hace referencia al dolor o malestar que se produce en la parte superior del abdomen, que puede estar acompañado de acidez, náuseas e incluso vómitos. No constituye un problema grave de salud y suele remitir con cambios en los hábitos alimentarios y el estilo de vida
11 de mayo de 2015
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En caso de padecer dispepsia se recomienda evitar alimentos ricos en grasas | Scott M. (CC by 2.0, Flickr)

Se define dispepsia como aquel dolor o malestar localizado en la parte superior del abdomen. Este término se utiliza para referirse a una mala digestión, es decir, a la incapacidad de digerir bien los alimentos. Cuando dichas molestas persisten o se repiten frecuentemente, se dice que se padece dispepsia, una condición que altera la sensación de bienestar pero no representa un problema grave de salud.

Causas

Este trastorno obedece a distintas causas. Suele guardar relación con transgresiones dietéticas por comidas copiosas y muy condimentadas, ingesta excesiva de alcohol y toma de fármacos que irritan la mucosa gástrica. Sin embargo, en ocasiones, se da en situaciones de estrés, ansiedad o depresión, y también puede deberse a una úlcera en el estómago o el duodeno.

Dispepsia funcional y orgánica

Para entender mejor el porqué de estas molestias, hay que diferenciar dos tipos de dispepsia: dispepsia funcional y dispepsia orgánica, Simplificando, en la dispepsia orgánica existe una causa identificada que puede desencadenar los síntomas: gastritis, úlcera péptica, reflujo gastroesofágico, toma de fármacos…

Aunque es poco frecuente, el cáncer puede ser la causa de la dispepsia. Cabe valorar esta posibilidad cuando las molestias se acompañan de pérdida de peso injustificada, dolor al deglutir, anemia, vómitos persistentes y sangrado digestivo, entre otras señales o signos de alarma.

Por otra parte, en la dispepsia funcional no se encuentra o identifica una causa evidente, es decir, no existe una enfermedad que justifique los síntomas. En este caso, exceptuando la sintomatología del paciente, todo está dentro de la normalidad.

Síntomas

El síntoma más característico de la dispepsia es el dolor o malestar persistente en la parte alta del abdomen. Además, suele existir sensación de saciedad precoz e hinchazón abdominal después de las comidas, sobre todo cuando se ingieren alimentos grasos.

Los dispépsicos también pueden sufrir ardor de estómago, regurgitaciones y náuseas, e incluso vómitos. No obstante, la sintomatología no es la misma en todos los casos: mientras algunas personas solo se quejan de dolor nocturno que se calma al ingerir alimentos, otras presentan acidez, eructos y sensación de hinchazón más acusada.

¿Qué puedo hacer si sufro estas molestias?

Si las molestias son pasajeras y aisladas, en principio no habría por qué preocuparse. Por lo general remitirán sin tratamiento, realizando cambios en los hábitos alimentarios o en el estilo de vida: comer con moderación, dejar de fumar, evitar el alcohol…

En caso de que no desaparezcan solas y sean reiterativas es preciso consultar al médico. Se habla de un trastorno de dispepsia (no ocasional) cuando los síntomas duran como mínimo doce semanas en los doce meses precedentes.

Tratamiento para la dispepsia

La mayoría de los pacientes no precisan tratamiento farmacológico alguno, y no hay una terapia específica para esta afección. Una vez establecido el diagnostico, resulta complejo fijar un tratamiento para un trastorno de causa desconocida o sin causa aparente.

A continuación ofrecemos algunas recomendaciones o pautas generales para los pacientes con dispepsia que pueden ser efectivas, sin garantizar el alivio total: masticar bien y comer despacio y en pequeñas cantidades, evitar los alimentos grasos, las comidas picantes y los chicles, dejar de fumar y de beber alcohol y despedirse del estrés.

Asimismo, conviene prescindir de otros alimentos que le produzcan molestias digestivas al dispépsico en cuestión: bebidas con gas, verduras u hortalizas flatulentas, vinagre, tomates, té, café

Otras medidas aconsejables serían consumir yogures con bífidus o kéfir, beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, hacer físico de forma regular y tomar infusiones de plantas que contribuyen al bienestar digestivo: manzanilla, hierba Luisa, menta, poleo, regaliz…

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