Diferencias entre artritis y artrosis

Artritis y artrosis no son una misma enfermedad. Aunque comparten algunos factores de riesgo y síntomas, se trata de dos patologías diferentes. La artritis se caracteriza por la inflamación de la membrana sinovial, mientras que la artrosis es consecuencia del desgaste del cartílago
1 de enero de 2016
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diferencias artritis y artrosis

Artrosis y artritis, dos enfermedades distintas que suelen generar confusión | Keone (CC by 2.0, Flickr)

Aunque se suela hablar indistintamente de ellas, artritis y artrosis no son la misma patología. Sea por su parecido sintáctico, por las características que comparten o por desconocimiento, se confunden fácilmente, pero en realidad se trata de enfermedades diferentes.

Para saber distinguir la artritis de la artrosis o viceversa es preciso conocer un poco más en profundidad estas dos enfermedades, las cuales son muy frecuentes entre la población. Aclaremos, pues, en qué consiste la artritis y la artrosis y cuáles son las diferencias y semejanzas entre ambas.

Artritis

Se denomina artritis a la enfermedad de carácter inflamatorio que afecta a las articulaciones. Aunque la más conocida sea la reumática o reumatoide, y la que habitualmente se confunde con la artrosis, el término artritis engloba a otras muchas otras enfermedades: gota, lupus, espondilitis…

No se han establecido las causas exactas de esta patología, pero existen una serie de factores implicados en su desarrollo. Entre las circunstancias que favorecen la aparición y evolución de la artritis se encuentran: la obesidad, un fallo del sistema inmunológico (el cual reacciona atacando los tejidos de las articulaciones), y cualquier infección provocada por virus, hongos o bacterias.

La artritis se manifiesta con inflamación, dificultad de movimiento y rigidez de la articulación dañada, a las que puede acompañar el enrojecimiento. El dolor articular a menudo se intensifica por la noche y con el reposo. Otros síntomas generales abarcan: malestar, cansancio, fiebre leve, nódulos reumatoides, inapetencia y pérdida de peso.

Artrosis

La artrosis constituye la enfermedad articular más común en España entre las personas de avanzada edad. Se caracteriza por el desgaste del cartílago, el tejido que reviste el extremo de los huesos, evitando su rozamiento, y que permite el movimiento de la articulación. La degeneración del cartílago supone que la articulación se deforme y pierda movilidad. Dicho de otra manera, el roce de los huesos entre sí da lugar a deformaciones que obstaculizan el movimiento y generan el dolor.

El origen de la artrosis parece estar en la suma de varios factores bioquímicos y mecánicos: deterioro físico a causa de la edad, sobrepeso, lesiones o traumatismos previos, sobreuso de la articulación por tareas o actividades profesionales y físicas con movimientos excesivamente repetitivos o fallo en alguno de los genes del colágeno, constituyente básico del cartílago.

El principal signo o síntoma de la artritis es el dolor articular, el cual tiende a ser más intenso con el movimiento y la sobrecarga y a mejorar con el reposo. La rigidez matutina, la deformidad y el crujido de la articulación durante el movimiento también se dan con frecuencia.

Las diferencias

La artritis y la artrosis son enfermedades reumáticas crónicas que tienen algunos factores de riesgo y síntomas en común. Básicamente, se diferencian en que la artritis es consecuencia de la inflamación de la membrana sinovial, la capa que cubre la articulación, mientras que la artrosis es de tipo degenerativo y ocasiona la pérdida del cartílago.

Las causas de la artritis son variadas (infección, traumatismo, enfermedad autoinmune), mientras que la artrosis se relaciona con el envejecimiento y el desgaste articular. En el caso de la artritis, el dolor en las articulaciones es continuo y no cesa con el reposo; en cambio, en la artrosis el dolor aparece cuando se pone en funcionamiento la articulación.

En lo que respecta al tratamiento, ni una ni otra tienen cura. Así pues, el tratamiento va enfocado a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de las personas que las sufren. En circunstancias graves se podrían llevar a cabo intervenciones quirúrgicas.

Generalmente, para tratar la artritis se administran antiinflamatorios, corticoides y fármacos antireumáticos. Los analgésicos pueden ayudar a calmar el dolor de la artrosis, pero no frenan la destrucción del cartílago. El tratamiento farmacológico aconsejado en este caso son los medicamentos condroprotectores (controtina, glucosamina…).

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