Dieta Scardale: principios básicos y errores más frecuentes

3 de mayo de 2012

Dieta Scardale

Cuando el verano se aproxima empieza la llamada la “operación bikini”. Durante este período, cada vez son más los que quieren perder los kilos que les sobran y conseguir un cuerpo de escándalo, de ahí que proliferen las tan temidas dietas milagro. No podemos engañar a la báscula ni a la cinta métrica, pero tampoco poner en riesgo a nuestra salud. Así que vamos a analizar una de las dietas disociativas más populares, en la que en principio no tendremos que privarnos de casi ningún alimento, sino combinarlos adecuadamente y eliminar los excesos. Hablamos de la dieta Scardale.

Conocer los principios básicos de esta dieta nos servirá para emitir un juicio crítico y valorar si es tan efectiva como promete. Pero, ¿en qué consiste la dieta Scardale? Pues bien, la misma nos propone incrementar el consumo de proteínas y reducir de forma paralela la ingesta de hidratos de carbono y grasas. A grandes rasgos se basa en seguir un plan de alimentación sin pasar hambre, utilizando las reservas de grasa del organismo.

Según las directrices de la dieta Scardale, tenemos que seguir al pie de la letra las instrucciones y comer sólo los alimentos permitidos. Es decir, nos indica los productos que debemos comer cada día, respetando estrictamente el listado que marca la dieta.

Tiene una duración de unas dos semanas, no se ha de prolongar en el tiempo y tampoco es aconsejable para personas que sufren ciertas patologías. En ese transcurso prácticamente se puede comer de todo, pero con ciertas limitaciones.

Hay alimentos que se han de evitar a toda costa. Es el caso de la pasta, el arroz y otros hidratos de carbono complejos, al igual que las harinas. No está permitido condimentar los platos con salsas, ni siquiera utilizar aceites vegetales o margarinas. Se excluyen la mayoría de las grasas, a excepción del aceite de oliva, que podremos introducir en cantidad limitada (un par de cucharadas diarias).

El consumo de azúcar también está terminante prohibido, aunque se puede sustituir por edulcorantes. Podremos tomar lácteos descremados y derivados magros de forma esporádica (se sobreentiende que tendremos que eliminar la leche entera por completo). Lo mismo ocurre con dulces y postres como los flanes y las natillas, así como otros preparados que estén hechos con leche entera y azúcares. Si consumes carne, esta debería ser magra, por lo que se deben desterrar los embutidos y derivados cárnicos.

En la dieta Scardale se opta por productos más naturales para endulzar al paladar, como las frutas y verduras. También está permitido picar entre horas, siempre y cuando sean snacks tan ligeros como crudités de zanahoria, apio o pimiento. Ahora bien, también encontramos algunos errores en la planificación y las reglas de la dieta Scardale. Vamos a sacar la lupa y observar minuciosamente los detalles que solemos pasar por alto.

En primer lugar, se trata de una dieta que señala en cada momento lo que debemos comer. No tiene en cuenta la edad, el sexo, el nivel de actividad u otras características del individuo, de modo que no estaríamos hablando de una dieta personalizada. Si no se ajusta a las necesidades de cada persona, difícilmente podremos cumplirla a largo plazo. Tiene una fecha límite de duración; es una dieta temporal que no va más allá de 15 días, lo que pone de manifiesto que nos exponemos a algunos riesgos: necesitamos ingerir grasas e hidratos a diario para evitar el déficit de nutrientes o pérdidas bruscas de peso que se traducen en un acusado efecto rebote.

Además de ser una dieta restrictiva podríamos decir que la dieta Scardale es baja en calorías, ya que sólo aporta unas 1.000 diarias. Ya sabemos qué ocurrirá si nos quedamos con hambre y no nos saciamos. Aunque nos permita bajar de peso, podríamos recuperar fácilmente el peso perdido una vez que abandonemos la dieta. Por último, cabe mencionar que no nos enseña a modificar nuestros hábitos alimenticios o adquirir otros más saludables para que los resultados se prolonguen en el tiempo.

Fotografía | Aracelota
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