Dieta de la piña

La dieta de la piña está especialmente enfocada a la pérdida de peso por retención de líquidos. El alto contenido en fibra y agua de la piña hacen de esta dieta una dieta depurativa, donde se combate el exceso de peso y la acumulación de grasa en el organismo
11 de marzo de 2012
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Dieta de la piña, peligrosa a largo plazo para la salud | fotoARION

Originaria de los años 70, la dieta de la piña es también conocida como la dieta de las frutas. Esta dieta se centra en la fibra y en el agua, que son los componentes más básicos de la piña. La principal ventaja que ofrece esta dieta es que, al igual que la dieta de la alcachofa, con un único producto natural es suficiente; adiós a las largas listas de alimentos, a las miles de combinaciones prohibidas y a las raciones específicas.

Es importante tener en cuenta que cuando aumentamos de peso no siempre quiere decir que haya habido un incremento de grasa en el cuerpo, puede haber sucedido por estar reteniendo líquidos. Esta fruta exótica ayuda a combatir el exceso de peso por retención de líquidos y a eliminar la acumulación de grasa en el organismo.

¿En qué consiste la dieta de la piña?

El procedimiento es sencillo: comer lo habitual pero incluyendo la piña en todas nuestras recetas. Según nutricionistas especializados, tras cuatro semanas, los resultados serán evidentes. Es importante que la piña sea consumida de manera natural, es decir, comprar piña fresca, y no enlatada ni pasteurizada, para que conserve todas sus propiedades.

A modo de guía, centrémonos en la dieta semana por semana. En la primera, es necesario habituarse a comer un par de rodajas de piña cada vez que sintamos la tentación de picar entre horas. Conviene masticar lentamente para que la sensación saciante sea mayor, y para que las enzimas de la piña (que facilitan la asimilación de alimentos y tienen propiedades antiinflamatorias, entre otros beneficios) puedan hacer efecto. Por otro lado, la dieta recomienda la ingesta de dos rodajas de piña antes de cada comida.

En la segunda semana, desayunamos un jugo a base de piña (cuatro cucharadas de su zumo), agua (un vasito) y limón (el zumo de medio). Para comer, una ensalada de pollo y piña, y para merendar repetimos la bebida. En la tercera semana, mantenemos el desayuno y merienda de la segunda, y tres veces por semana sustituimos la cena por el mismo zumo.

En la cuarta semana, seguimos con el mismo desayuno y merienda pero cambiamos la ensalada de la comida por otras variantes compuestas de pollo y pavo, eso sí, siempre acompañadas de un par de rodajas de piña. De postre, de nuevo la bebida a base de zumo de piña, y de cena, una energética sopa de verduras.

Errores de la dieta de la piña

La dieta de la piña está clasificada dentro de las llamadas “monodietas“, las cuales, según varios nutricionistas, “no aportan los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para una dieta equilibrada y completa“.

Si comer ciertos alimentos en abundancia conlleva a que otros esenciales desaparezcan de nuestra dieta, no son rutinas tan sanas como quieren hacernos creer. Si bien es cierto que la pérdida de peso es real, probablemente también se creen hábitos alimenticios poco saludables. Por tanto, así es, estamos ante otra de las llamadas “dieta milagro“.

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