Dieta de la Luna

La dieta de la Luna no responde a ninguna base científica y constituye un riesgo inaceptable para la salud
28 de noviembre de 2012

dieta luna

Habitualmente, conocemos nuevas dietas de adelgazamiento a través de programas de televisión, revistas de moda, internet u otros medios. Todas tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin hacer grandes sacrificios. Estas “dietas milagro” responden más a la búsqueda de beneficios económicos que al fomento de una alimentación sana y equilibrada. En muchos casos, no suelen estar prescritas por nutricionistas ni profesionales de la salud.

Una de la que más está dando que hablar, junto a la polémica dieta Dukan, Atkins y Montignac, es la denominada dieta de la Luna.

¿En qué consiste la dieta de la Luna?

Se basa en la teoría de que las distintas fases lunares influyen en nuestro ritmo corporal interno, siguiendo la misma pauta que los mares y océanos. Es decir, según sus defensores, los líquidos del cuerpo tienen a seguir los ritmos de las mareas, que a su vez son provocadas por la influencia de la Luna.

Sus consecuencias

Este método de adelgazamiento entraña riesgos potenciales para la salud. Consiste en la práctica de ayunar durante veinticinco horas seguidas los días de luna nueva y luna llena, coincidiendo de manera exacta con el cambio de fase lunar. Supuestamente, la fuerza de atracción de la Luna contribuirá a la pérdida de peso y a desintoxicar el organismo. En este período sólo se podrán ingerir líquidos sin azúcar ni alcohol, no alimentos sólidos.

Dependiendo de la modalidad y la fuente, también se aconseja realizar un semiayuno en los días de cuarto menguante y cuarto creciente, en el que se podrían consumir ensaladas, frutas, yogures, gelatinas y caldos. Al parecer, con la dieta de la Luna se consigue adelgazar hasta 3 Kg que luego no se recuperan. Dicho argumento no tiene ninguna base científica y prueba que no es el método más adecuado para adelgazar saludablemente.

Mantener al cuerpo sin sustento durante un día entero puede ocasionar desequilibrios metabólicos, especialmente peligrosos en personas con alguna patología de base. El problema de este tipo de dietas es el temido efecto “rebote” o “yo-yo”, ya que conducen a la rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de manera rutinaria. También son frecuentes los dolores de cabeza, cansancio y debilidad muscular, porque el organismo no dispone de energía suficiente y se ve obligado a tirar de reservas.

Fotografía | Eduardo Mariño
En Muy en forma | Dieta de la alcachofa y Dietas depurativas para limpiar el organismo

Un comentario
  1. shiomara
    Publicado el 11 junio, 2014 a las 12:58 | Enlace

    Me gusta de morir

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.