Dieta blanda

La dieta blanda es la recomendada tras enfermedades del aparato digestivo. Te contamos qué alimentos están permitidos y te mostramos un ejemplo de menú diario
19 de enero de 2015
dieta blanda

Arroz blanco, un alimento imprescindible en la dieta blanda | Muyenforma.com

La dieta blanda hace referencia al plan de alimentación recomendado o prescrito por los médicos ante enfermedades del tracto digestivo o la recuperación de una cirugía o intervención quirúrgica. Es la dieta indicada después de una gastritis, gastroenteritis, un episodio de diarrea o de vómitos, una úlcera, virus intestinales (a los suelen ser propensos niños y ancianos) y otros trastornos digestivos leves, inclusive los que no precisan asistencia médica.

Se caracteriza fundamentalmente por favorecer la masticación y digestión y no estimular la secreción gástrica. La finalidad de esta dieta de transición es nutrir y ayudar al aparato digestivo a reponerse dándole el mínimo trabajo posible, es decir, evitar complicaciones en el estado del paciente.

Así pues, la dieta blanda excluye irritantes de la mucosa gástrica y condimentos en exceso, es baja en grasas y pobre en fibras y antepone los métodos de cocción más simples y sanos (al vapor, a la parrilla, hervido…). En síntesis, se trata de una dieta completa, con una adecuada composición nutricional, cuyo objetivo es no saturar el sistema digestivo y contribuir a su recuperación.

Alimentos permitidos

A continuación, enumeramos los alimentos pautados y los alimentos restringidos en la dieta blanda clasificándolos por grupos.

  • Cereales y féculas: se podrán consumir cereales refinados en forma de pasta, pan, arroz y papillas de cereales. También se admite la ingesta de patatas hervidas o al vapor. Habrá que evitar los cereales integrales y la bollería.
  • Pescados y carnes: se recomiendan las carnes magras (pollo, pavo…) cocinadas a la plancha, hervidas o al horno. Igualmente, se incluyen fiambres bajos en grasas como el jamón york. Con respecto al pescado, conviene elegir pescado blanco y emplear las mismas técnicas de cocción que con la carne. Se deben evitar las carnes rojas, embutidos magros, pescados azules y mariscos.
  • Huevos y lácteos: se pueden comer huevos escalfados, pasados por agua o en tortilla francesa. Respecto a los productos lácteos, hay que priorizar leche y derivados desnatados o descremados: yogur natural, requesón, queso fresco, etc. Se evitarán los quesos curados y los postres que contienen gran cantidad de grasa y azúcar, entre ellos los flanes y las natillas.
  • Frutas y verduras: se tomará la fruta cocida, asada o en compota y no cruda, salvo los plátanos y otras frutas no ácidas maduras. Las verduras se deben ingerir cocidas o en puré. No obstante, los caldos de verduras también están permitidos. Los vegetales crudos y las crucíferas (coles, coliflor, brócoli…) así como el tomate son los alimentos a evitar de este grupo.
  • Legumbres: aunque no formen parte de guisos contundentes, sí resulta adecuado incluir pequeñas cantidades de legumbres sin piel y en forma de puré.
  • Grasas: darle prioridad al aceite de oliva, aunque la margarina y la mantequilla en pequeñas cantidades suelen ser bien toleradas.
  • Bebidas: optar por agua, leche descremada, infusiones y zumo de melocotón. Se prescindirá de café, bebidas alcohólicas, zumos ácidos, refrescos y té.

Por otra parte, la dieta blanda restringe los siguientes alimentos: chocolate, dulces, frituras, salsas, snacks o aperitivos, encurtidos, vinagre y, en general, los alimentos picantes, muy azucarados, especiados y los que incrementan la producción de ácido clorhídrico en el estómago.

Menú de ejemplo

Un menú de dieta blanda de ejemplo, apto para niños, adultos y ancianos, podría ser el siguiente:

Desayuno

  • 2 rebanadas de pan blanco (de molde), con una cuchara de aceite de oliva y dos lonchas de pavo cocido
  • 1 plátano
  • 1 vaso de leche de arroz (sin azúcar)

Comida

  • 2 pechugas de pollo a la plancha
  • Arroz blanco
  • Crema de calabaza
  • 1 manzana
  • Agua

Cena

Consejos generales

Las comidas han de distribuirse en varias tomas a lo largo del día y en pequeño volumen. Se procurará comer despacio, masticando bien los alimentos, para facilitar la digestión y no tragar aire que genere molestos gases. También es importante reposar tras las comidas y no recostarse de inmediato.

En principio, la dieta blanda se mantendría dos o tres días para, posteriormente, ir introduciendo alimentos y encaminarla hacia una dieta normal. En el caso de que, pasado este tiempo, las molestias persistan o la tolerancia no sea positiva, es preciso acudir al médico nuevamente. Recuerda que la dieta blanda ha de estar siempre supervisada por un profesional sanitario o experto en nutrición que garantice su equilibrio nutricional.

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