Dieta de la avena

La dieta de la avena se fundamenta en el consumo de salvado de avena en las tres comidas principales del día. Promete adelgazar de forma rápida, lo que conlleva peligros para la salud
29 de diciembre de 2014
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La dieta de la avena, en el punto de mira de lo ‘saludable’ | Muyenforma.com

De sobra son conocidas las virtudes salutíferas de la avena, un alimento casi óptimo para la salud. Sus magníficas propiedades nutricionales reconocidas y su poder depurativo para hacer frente a los excesos alimenticios colocan a la avena en la diana de las dietas milagro. Estos planes de adelgazamiento florecen cuando “pesan” más los kilos, y nos atraen con promesas de pérdida de peso rápida, sin esfuerzo y sin riesgo.

Aunque estas dietas tienen distintos nombres, todas comparten el mismo ADN: nos devuelven al peso inicial tras abandonarlas y acaban pasando factura. Hoy ponemos bajo la lupa a la dieta de la avena, un régimen ampliamente difundido con el que, teóricamente, se llega a perder un promedio de un kilo al día.

¿En qué consiste la dieta de la avena?

Este plan depurativo se basa en el consumo de salvado de avena en las tres comidas principales del día. El salvado es la cáscara que recubre el grano de avena, y destaca por su riqueza en proteínas y fibras solubles, cualidades que lo convierten en un alimento saciante y beneficioso a la hora de adelgazar o mantener el peso. 

La dieta propone realizar una preparación a base de avena, hidratando el cereal en agua, yogur o leche desnatada, y tomarla en el desayuno, el almuerzo y la cena. Además de avena, la dieta incluye frutas, verduras, frutos secos y lácteos descremados, es decir, queso fresco, yogur, requesón o leche. Entre las verduras toleradas se encuentran las espinacas, el brócoli, las cebollas, los puerros, los champiñones, los espárragos y las zanahorias. Por otra parte, las frutas que mejor se adecuan a la dieta son las manzanas, las peras, las naranjas, las frambuesas y los plátanos.

No se permite consumir pastas, pan, azúcares, embutidos, harinas, carnes, alcohol ni otros alimentos ricos en grasa. Se trata de una dieta de muy bajo valor calórico carente de proteínas de origen animal, hidratos de carbono complejos y lípidos, que constituyen una fuente de energía esencial para nuestro organismo. Si bien ofrece grasas saludables, admitiendo la ingesta de aceite de oliva y nueces, resulta pobre en hierro y otros nutrientes. Aunque la avena sea un alimento completo desde el punto de vista nutricional, esta dieta prohíbe el consumo de otros cereales.

La dieta de la avena tiene una duración “máxima” de cinco días. En el caso de querer seguir perdiendo peso, se podrá prolongar unos días más descansando un mínimo de dos días. Si aún sabiendo que es muy restrictiva decides probarla, ten en cuenta que no se debe sobrepasar el tiempo indicado. Deberían abstenerse de realizar este plan de adelgazamiento las mujeres embarazadas o lactantes, niños y adolescentes.

Errores y peligros para la salud

Ya lo insinuábamos al principio: con tal de tomar un atajo para conseguir el peso ideal, somos capaces de castigar al organismo con dietas extremas e insostenibles a largo plazo. La dieta de la avena no es una excepción, tiene el mismo riesgo de producir efecto rebote que otras dietas milagro (fáciles de seguir y con resultados visibles en poco tiempo) que afirman ser efectivas y seguras. La brusca reducción del peso corporal conduce a recuperar los kilos perdidos –o incluso sobrepasar el peso anterior– cuando acaba la dieta.

En la dieta de la avena se aconseja tomar infusiones, té y café, los cuales contienen taninos que, sumados a la fibra de la avena, las frutas y las verduras, podrían hacer de ella una dieta perjudicial para las personas que están en riesgo o presentan anemia ferropénica.

Por último, no olvidemos que es una dieta temporal –o más bien un plan depurativo– que, posiblemente, desencadene ansiedad y despierte el deseo de comer los alimentos que excluye o que no están presentes en la misma aun siendo saludables.

Los milagros no existen; existen la dieta equilibrada y variada, practicar deporte y ser constante.

En Muy en forma | Dieta del brócoli

2 Comentarios
  1. Carlos
    Publicado el 10 enero, 2015 a las 17:09 | Enlace

    Muy buen artículo, estoy siguiendo esta dieta y la verdad es que me está dando resultados antes de lo que esperaba 🙂
    Un saludo y a seguir con este maravilloso blog ^^

  2. Dolores Ramirez
    Publicado el 12 abril, 2015 a las 12:27 | Enlace

    Cuando se realizan dietas del tipo que sean, es importante añadir suplementos vitamínicos que suplan las carencias de no consumirlos, de hecho se recomienda el consumo de suplemento vitamínico en personas que normalmente tiene un hábito alimentario vegetariano.
    Por otra parte estoy de acuerdo con Muy en forma, adecuar la ingesta de alimentos al gasto energético y realizar ejercicios físicos con regularidad,son las mejores opciones para tener una vida saludable y perder peso sin estrés.

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