Dientes sensibles

La sensibilidad dental obedece a múltiples causas. La más común es el desgaste del esmalte que cubre la pieza dental, lo cual hace que el diente sea más vulnerable a los ataques externos
20 de enero de 2013
Etiquetas

dientes sensibles

¿Sientes una especie de descarga eléctrica en la boca cuando tomas algo frío o te cepillas las dientes? Podrías sufrir sensibilidad dental, un problema que afecta a uno de cada tres adultos. Es más, algunos desconocen que lo tienen y otros ignoran por completo de qué se trata exactamente.

Para conocer a fondo este trastorno tenemos que remontarnos a sus orígenes, a los motivos por los que podemos tener dientes sensibles o sensibilidad dental. Los dientes se vuelven sensibles por diferentes causas: desde falta de minerales a una insuficiente higiene bucal. Otro de los desencadenantes es el desgaste que sufre la superficie del diente, lo que hace que sea más vulnerable a los ataques externos. Las piezas dentales están cubiertas por sustancias como el esmalte, cuya función es protegerlos y que sean inmunes a la sensibilidad. A medida que transcurre el tiempo, este sistema puede dejar de ser efectivo, ya que la capa superficial de esmalte se va perdiendo.

También tener algún diente dañado o roto puede causar sensibilidad, dado que aumentaría la exposición del diente y de la capa que aloja las terminaciones nerviosas que llegan a la pulpa, provocando ese desagradable y molesto dolor.

Algo similar ocurre con los dientes empastados o los que han sido intervenidos para tratar una dolencia. Al ir perdiendo fuerza, el diente muestra mayor grado sensibilidad en algunas situaciones que en otras.

Cuando la sensibilidad dental no es fruto de caries u otro tipo de afecciones bucales, podemos fortalecer los dientes con compuestos ricos en flúor y nitrato de potasio y utilizar dentífricos especiales para dientes sensibles. Este es el tratamiento más sencillo y económico, aunque debemos utilizarlo durante varias semanas para que los resultados sean visibles. Recuerda que los dientes se pueden desgastar por no seguir la técnica correcta de cepillado, e incluso por usar un cepillo de dudosa calidad. Es una cuestión de maña, no de fuerza. El cepillo de dientes tiene que ser suave, y debemos procurar cambiarlo cada dos o tres mes.

Si tras seguir estas indicaciones no percibes mejoría o el dolor persiste, hay que acudir a un especialista para que evalúe nuestro caso y nos prescriba otros tratamientos. Cuanto antes descubras que padeces sensibilidad dental, menos tardarás en ponerle remedio y en mitigar el dolor.

Fotografía | Gokce
En Muy en forma | Consejos para tener unos dientes sanos y relucientes

DEJA UN COMENTARIO

*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.