5 costumbres higiénicas que todos deberíamos adoptar

Limpiar el frigorífico cada 15 días, renovar el cepillo de dientes a menudo, cerrar la tapa del váter o desinfectar objetos cotidianos son costumbres higiénicas que deberíamos adoptar para velar por nuestra salud
20 de junio de 2014
costumbres higienicas

No acumular platos en el fregadero es una de las costumbres higiénicas que nunca deberíamos perder | Muyenforma.com

Aunque hoy en día la higiene, el aseo o la limpieza corporal sean imprescindibles en nuestra vida diaria, no siempre fue así. Las películas de Hollywood ambientadas en la Edad Media nos vendieron la imagen de elegantes nobles y bellas doncellas ataviadas con joyas y vestidos que destacaban por su blancura y pulcritud, pero lo cierto es que en dicha época la higiene personal no se consideraba una prioridad.

La falta de higiene también salpicaba a las altas esferas de la sociedad y no era un hábito arraigado únicamente entre el pueblo llano o la clase baja. Por suerte, los tiempos han cambiado y ya no se considera al aseo diario un lujo pecaminoso e innecesario que tenga que administrarse bajo prescripción médica. Si viviésemos en pleno siglo XVIII, quizás solo tomaríamos un baño una vez en la vida y arrojaríamos los excrementos y la orina sin ningún pudor a la calle.

Los primeros avances en medicina cambiaron la mentalidad de rechazo al agua, que hoy resulta tan inverosímil, demostrando que con la adopción de unas medidas higiénicas básicas se evitarían muchas de las infecciones que azotaban a la población. Poco a poco, la humanidad tomó consciencia de las buenas prácticas higiénicas, siguiendo sencillas recomendaciones como lavarse las manos antes de comer o ducharse frecuentemente.

Sin embargo, ciertos hábitos de higiene han dejado de preocuparnos tanto como al principio, han caído en el olvido o no se llevan a cabo de la manera correcta. Las sociedades contemporáneas cometemos errores de higiene, y en ocasiones dejamos atrás los hábitos que nos enseñaron a cumplir a rajatabla desde pequeños. Por este motivo, vamos a enumerar algunas de las costumbres higiénicas que todos deberíamos adoptar y mantener en el tiempo.

1. Limpiar el frigorífico frecuentemente

Uno de los hábitos que la gran mayoría de la gente se salta a la torera es limpiar el frigorífico frecuentemente. Para evitar que los microbios campen a sus anchas cerca de la comida, es preciso vaciar por completo la nevera y limpiarla a fondo cada 15 días.

2. No acumular platos y cubiertos en el fregadero

No abandonaremos la cocina sin antes hablar de la fea costumbre de acumular vajilla y cubiertos sucios en el fregadero. No querrás que la pila parezca una auténtica pocilga que acumula miles y miles de bacterias, ¿verdad? Pues entonces, lava los platos inmediatamente después de su uso o enjuágalos con agua y unas gotas de lejía si ves que se te echa el tiempo encima.

Por cierto, ¿qué haces luego con los utensilios de limpieza? Las bayetas, esponjas de cocina y estropajos empleados para eliminar restos de alimentos pueden convertirse en enemigos de la higiene, ya que por sus condiciones de humedad favorecen el crecimiento de patógenos y hongos. Para eliminar las bacterias y mohos debes pasar las esponjas de cocina por lejía con regularidad antes de dejarlas secar.

3. Cerrar la tapa del váter

¿Eres de los que deja la tapa del váter abierta? Craso error. Cerrar la tapa evita que gérmenes y bacterias fecales circulen libremente por todo el cuarto de baño y lleguen hasta tus fosas nasales. Así que ya sabes… ¡cierra la tapa!

4. Desinfectar objetos cotidianos

Aunque resulte bastante obvio, recuerda que los microbios también se adhieren a otros objetos cotidianos que no suelen limpiarse casi nunca o a menudo: el mando a distancia, las gafas, los interruptores, los grifos, los pomos de las puertas… Sin ir más lejos, más del 90% de los teléfonos móviles están recubiertos de microbios, entre ellos bacterias fecales. A partir de ahora seguro que prestarás más atención a la limpieza de estos utensilios y te pensarás dos veces si prestarlos o no.

5. Renovar a menudo el cepillo de dientes

Ya por último, comentar lo importante que es renovar el cepillo de dientes a menudo, sobre todo tras padecer gripes o anginas, dado que así se evita el arrastre y la propagación de las infecciones. La solución para no tirar los cepillos de dientes a la basura tan pronto es lavarlos en el lavavajillas de cuando en cuando.

Vemos que además de hacer hincapié en la limpieza con agua y jabón para eliminar la suciedad, es necesario subir otro nivel de protección contra los gérmenes: desinfectar.

Un comentario
  1. RAFAEL HERNANDEZ
    Publicado el 7 febrero, 2015 a las 00:31 | Enlace

    Muy interesantes artículos. Les seguiré en twiter

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