Correr durante el embarazo

En general, si un médico lo autoriza y la gestación no es de riesgo, no existen obstáculos que impidan correr durante el embarazo
12 de Octubre de 2011
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Siempre que sea con moderación, correr no es malo estando embarazada | Ilyoungko

Muchas mujeres se preguntan continuamente si correr durante el embarazo podría tener efectos negativos para su salud o para el desarrollo del embrión. Nada más lejos de la realidad, la actividad física puede prepararte para la dura tarea del parto y facilitar la recuperación de la figura una vez el bebé nazca, además el ejercicio físico servirá para aliviar los dolores de espalda, la fatiga y la hinchazón de las piernas. Debemos tener en cuenta que cada caso es particular, por lo que siempre es recomendable consultar previamente al médico o la matrona, que son los responsables de supervisar en todo momento la situación.

Por norma general, si no se trata de un parto de riesgo, hacer ejercicio y correr pueden considerarse métodos muy eficaces para mantenerse en forma durante el embarazo. Factores como la intensidad, la distancia recorrida o la velocidad dependerán en gran medida del estado físico de la mujer y del nivel de actividad o carrera que tenía antes de quedarse en estado, ya bien sea principiante, intermedio o experto.

Tú propio cuerpo te irá dando las pautas a seguir. Según algunas fuentes como la Asociación americana de Obstetricía y Ginecología, una mujer que corra habitualmente y no sufra problemas de salud, podría continuar con este deporte durante el embarazo, sin riesgo de perjudicar al bebé. En cambio, en el caso de una futura mamá que nunca antes se haya propuesto correr o tenga un estilo de vida sedentario, sería más aconsejable que optara por actividades de bajo impacto como andar, yoga, natación o danza, realizando sesiones cortas y ejercicios de suave a moderados.

Otro aspecto que no se debe pasar por alto es el ritmo de trabajo, pues no podemos excedernos y exigirnos demasiado llegando a la extenuación y agotándonos físicamente, ya que durante el embarazo la mujeres disponemos de menos oxígeno porque el bebé lo requiere antes, se estima que no se debe superar un 60% del índice máximo de los latidos del corazón. Si notamos que no podemos charlar sin interrupciones mientras corremos, nos sentimos mareadas, nos falta el aliento o experimentamos cualquier síntoma adverso, como contracciones o pérdidas vaginales, debemos disminuir el ritmo o parar automáticamente.

En definitiva, siempre que el médico lo autorice y la gestación siga un curso normal, podemos realizar ejercicio físico ya que producirá una mayor sensación de bienestar. Incluso sería posible alternar la carrera con tramos caminando e intercalarla con actividades acuáticas de menor intensidad como el Aquagym, sobre todo en los últimos meses, por el efecto placentero de ingravidez que nos proporciona el agua.

En Muy en forma | Ejercicio y embarazo y Correr: beneficio físico y estético

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